Recibo verde para la transición ecológica

Recibo verde para la transición ecológica

El plan extraordinario puesto en marcha por la Unión Europea para hacer frente a la crisis desencadenada por la pandemia global, y que son las intervenciones para promover la transición ecológica, debe traducirse en normas y actos consecuentes que permitan a los Estados individuales implementar reformas estructurales que se adapten el tejido productivo y administrativo.
Este plan, incluso antes de que se traduzca en una lista de la compra y los trabajos a realizar en este sentido, debe apoyarse en un sistema de normas y actos que faciliten y permitan una transición real de las preferencias y estilos de vida de los ciudadanos.
Les recordamos, para que conste, que el llamado plan de inversión NextGenerationEU y, en particular, el dispositivo de recuperación y resiliencia o The Recovery and Resilience Facility, prevé un presupuesto de 672.500 millones de euros en préstamos y subvenciones para los países miembros, que serán utilizado para la transformación del tejido económico e industrial de la Unión.
El llamado «plan de recuperación», aunque impulsado con motivo de la crisis derivada de la pandemia del coronavirus, se basa en objetivos que vienen de lejos, son muy precisos y siguen las pautas de la Agenda 2030 y el Green Deal.
Los fondos se otorgarán a los países miembros de la Unión Europea con la condición de que estén destinados a la consecución de dos objetivos principales a largo plazo: la consecución de la neutralidad en las emisiones de CO2 para 2050 y el desarrollo de la economía digital.
En detalle, la Unión Europea ha identificado líneas de acción encaminadas a incrementar el uso de fuentes renovables, el desarrollo de una economía del hidrógeno (a partir de fuentes renovables), la transición a la movilidad eléctrica en el transporte público y privado, y la recalificación de edificios con miras para mejorar la eficiencia energética. Pero también hay reforestación, protección de la biodiversidad, reciclaje, agricultura sostenible y mucho más.
El objetivo claro es que la UE quiere cambiar su «motor interno» a favor de uno menos contaminante, más silencioso, más equitativo y que cree «cero interferencia» con los Sistemas Ecológicos.
En el campo agrícola, también a través de los lineamientos dictados por el Farm to Fork (F2F), es evidente la necesidad de operar una transición agroecológica gradual de nuestros sistemas de producción. Gradual, pero para acelerar, porque se necesitan adaptaciones culturales y ecológicas para apoyar tal conversión.
Dentro de estos lineamientos, algunas opciones valientes pero decisivas pueden tener éxito, como las fiscales que, aunque conduzcan a un menor ingreso momentáneo de las contribuciones a las arcas del Estado, podrían ser apoyadas, hasta la consecución de un nuevo entorno ecológico y ecológico saldo contributivo, de los fondos puestos a disposición por la UE.

Recibo verde –
Para implementar la transición ecológica, y en el campo agrícola el agroecológico, se requieren normativas legales que faciliten la transformación de los sistemas productivos y de eficiencia energética, pero también la aplicación de criterios de «ingeniería fiscal».
Estos son los dos carriles de la misma vía: por un lado, la elaboración de leyes que faciliten la transición agroecológica (como el DdL 533 de la Región Siciliana) por el otro, incentivos fiscales y sistemas de desgravación que dirijan a la población a la consumo de productos obtenidos con técnicas que respetan el ecosistema y protegen la biodiversidad, como las derivadas de la agricultura ecológica o realizadas con principios agroecológicos.
En concreto, se considera oportuno, y ahora obligatorio, una herramienta de desgravación fiscal que premie a los consumidores de estos productos (orgánicos y agroecológicos) de la misma forma que ocurre en el ámbito de la salud con el uso del recibo fiscal (recibo parlante) que, obviamente, se deben especificar los productos que se benefician de esta facilidad.
En pocas palabras será necesario que el recibo, recibido por la compra de productos orgánicos y agroecológicos, enumere el monto de los productos subvencionados individuales y que, al igual que ocurre con el recibo que recibimos en la farmacia o para algunos gastos de salud y médicos, estos se pueden deducir en la declaración de impuestos.
En definitiva, un «Recibo Verde» que daría un gran impulso al consumo de productos obtenidos con sistemas respetuosos con el medio ambiente y, por tanto, un gran impulso para que los agricultores se conviertan a estos sistemas.
Con el «plan de recuperación» la Unión Europea nos pide invertir al menos el 37% de los fondos en la transición ecológica y al menos el 20% en la transformación digital. El tema del «Recibo Verde» sería el medio para construir un sistema de producción fiscal virtuoso hacia una transición que no solo es en la forma de producir sino también en los estilos de consumo de los ciudadanos.
En resumen, un “Recibo Verde” que educará a los ciudadanos sobre una verdadera transición agroecológica.

Guido Bissanti




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