Otiorhynchus sulcatus

Otiorhynchus sulcatus

La vid oziorinco (Otiorhynchus sulcatus, Fabricius 1775) es un escarabajo perteneciente a la familia Curculionidae.

Sistemática –
Desde un punto de vista sistemático pertenece a:
Dominio eucariota,
Reino Animal,
Sub-reino Eumetazoa,
Sucursal Bilateria,
Phylum Arthropoda,
Subfilo Tracheata,
Superclase Hexapoda,
Clase de insecta,
Subclase Pterygota,
Cohorte de endopterygota,
Superorden oligoneópteros,
Sección de coleopteroides,
Orden Coleoptera,
Suborden Polyphaga,
Infraorden Cucujiformia,
Superfamilia Curculionoidea,
Familia Curculionidae,
Subfamilia Entiminae,
Tribu Otiorhynchini,
Género Otiorhynchus,
Especie O. sulcatus.

Distribución geográfica y hábitat –
Otiorhynchus sulcatus es un escarabajo presente en la mayor parte del mundo, nativo de la región Paleártica; vive a expensas de plantas como: vid, fresa, rododendro, azalea, laurel, enebro, acebo, etc.

Morfología –
El Otiorhynchus sulcatus, en la etapa adulta, mide entre 8 y 10 mm de largo.
Tiene un cuerpo brillante y alas con surcos cubiertos de pelos amarillentos.
Las larvas miden 8-10 mm de largo, son de color marrón claro con una cabeza marrón rojiza y con un arco en forma de C, carnosas, apódicas y con una cabeza esclerificada rojo pálido.

Actitud y ciclo de vida –
La hembra de oziorinco de la vid pone sus huevos alrededor de las raíces de las plantas hospederas.
Durante su vida, la hembra pone hasta 1000 huevos en grupos separados alrededor de las raíces de las plantas hospedadoras.
Pasados ​​unos días desde la eclosión de los huevos, las larvas salen y se alimentan de las raíces durante muchos meses. Estos luego pupan en un máximo de 20 días. Los adultos que emergen se nutren de las hojas y los brotes y no viven más de 100 días.
El adulto, en cambio, daña las hojas atacando los extremos y provocando daños más sustanciales que los provocados por las larvas que se alimentan de las raíces.

Papel ecológico –
La lucha contra Otiorhynchus sulcatus debe hacerse teniendo en cuenta el ciclo biológico del insecto y en su momento se realizaba principalmente con geoinsecticidas para el control de las larvas, y con fumigaciones foliares para adultos.
Sin embargo, la lucha contra este insecto comienza con una buena organización agroecológica de los cultivos, disminuyendo las especializaciones, aumentando las asociaciones y evitando en cambio el uso de insecticidas que desestabilicen aún más el agroecosistema.
Además, es importante el uso alternativo de contención de este insecto a través de nematodos entomopatógenos.
Los nematodos entomopatógenos son parásitos obligados de las larvas y son útiles tanto contra los escarabajos (oziorrinco) como contra las larvas de lepidópteros, dípteros e himenópteros. Estos insectos, en estado larvario, viven en el suelo o en zonas húmedas, como los túneles que excavan en las plantas.
Para la defensa biológica frente al oziorrinco existen dos mejores momentos para realizar el tratamiento. Primavera, actuando sobre larvas invernales, y en pleno verano sobre larvas jóvenes, aún más fácil de eliminar.
Los nematodos son comercializados por empresas especiales que los distribuyen en envases refrigerados de poliestireno, con el fin de garantizar la supervivencia del macroorganismo, que no resiste temperaturas excesivas.
Además, el tratamiento debe realizarse en las horas frescas del día, ya que los nematodos deben tener tiempo para penetrar en la tierra. De lo contrario, la exposición al calor y al sol limitan gravemente su eficacia.
Manteniendo siempre el suelo bien húmedo, los nematodos pueden sobrevivir incluso durante 2 semanas, prolongando su acción.
Otras técnicas agronómicas para limitar el daño del oziorrinco pueden estar dirigidas a adultos. En este caso, por la noche se puede operar batiendo las hojas y removiendo manualmente. El oziorrinco es muy resistente, pero tiene poca movilidad, por lo que es fácil de atrapar. Una vez tomada, puede ser eliminada por fuego, respetando las condiciones de seguridad.
Además, ante la presencia de infestaciones en años anteriores, es aconsejable eliminar con cuidado los residuos vegetales de las plantas afectadas, especialmente los sistemas radiculares. En pleno invierno, abriendo el suelo con un profundo proceso de excavación, las larvas invernales quedan expuestas al intenso frío al que no pueden sobrevivir. En cambio, dejando el suelo protegido y compacto en las capas superficiales, se favorece el ciclo biológico natural del oziorrinco.

Guido Bissanti

Fuentes
– Wikipedia, la enciclopedia libre.
– Russo G., 1976. Entomología agrícola. Pieza especial. Liguori Editore, Nápoles.
– Tremblay E., 1997. Entomología aplicada. Liguori Editore, Nápoles.





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