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Cómo cultivar el cedro de forma biológica

Cómo cultivar el cedro de forma biológica

El cedro (Citrus medica L.) es un árbol frutal perteneciente al género Citrus, en la familia de las rutaceae. Se cree que es una de las tres especies (junto con el pomelo y la mandarina) de cítricos de la que derivan todos los miembros del género conocido hoy en día. Veamos ahora cuáles son los elementos y las técnicas que nos hacen comprender cómo cultivar el cedro de forma biológica.
El cedro se cultiva tanto en la forma típica de los cítricos: el mundo en el pabellón lleno que facilita la poda y la cosecha, protege a la planta por la alta insolación y de los fuertes vientos y, gracias a la mayor sombreado, impide el crecimiento de las malas hierbas alrededor del árbol.

El cedro requiere suelos fértiles y ligeros que permitan un buen drenaje, generalmente ácidos y arenosos, pero también ricos en materia orgánica; por esta razón la planta debe hacerse colocando en el hoyo donde enterrar la planta de abono maduro o sin embargo, en ausencia de este, del compost; esto también favorecerá un enraizamiento más rápido del sistema raíz.
La fertilización de mantenimiento debe hacerse a principios de primavera, con estiercol maduro o compost, realizando una escarda luz, seguido de riego abundante para estimular la buena follaje.
Al criar el cedro es esencial considerar que no es muy tolerante a las bajas temperaturas y es sensible a corrientes de aire y cambios de temperatura; por esta razón, se puede cultivar sobre todo en el sur y en áreas con climas templados e inviernos no rígidos. Las floraciones son primavera, verano e incluso a fines de septiembre. La floración más importante, sin embargo, es la de verano, porque proporciona la fruta de mejor calidad.
Como todos los cítricos, es una planta que debe irrigarse desde el momento en que el suelo comienza a secarse; riego que debe continuar durante todo el verano y el otoño hasta la necesidad.
Las enfermedades de cedro más comunes son similares a otras frutas cítricas. Entre las plagas recordamos el áfido verde, marrón y áfido de algodón, las cochinillas y el cotonello de cítricos. En algunos casos, incluso la mosca de la fruta puede atacar al cedro.
Las medidas para reducir estas infestaciones son para fomentar la proliferación de coccinélidos y sirfidos y para usar aceites blancos naturales y jabón de Marsella.
Una de las medidas más importantes es no limpiar completamente el suelo de las hierbas donde crean una biocenosis beneficiosa para los insectos beneficiosos y no usar fertilizantes de nitrato.
Además del uso de alimentos de las frutas y sus jugos, entre otros usos de la fruta del cedro recordar el uso de la corteza se utiliza para la preparación de frutas confitadas, mermeladas y jarabes, mientras que las flores se obtienen con los aceites esenciales que se utilizan en fitoterapia y perfumería.




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