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Lichtensia viburni

Lichtensia viburni

La cochinilla del olivo (Lichtensia viburni Signoret, 1873) es un insecto perteneciente a la familia Coccidae.

Sistemática –
Dominio Eukaryota,
Reino Animalia,
Suborden Eumetazoa,
Rama Bilateria,
Filo Arthropoda,
Subfilo Hexapoda,
Clase Insecta,
Subclase Pterygota,
Cohorte Exopterygota,
Subcohorte Neoptera,
Superorden Paraneoptera,
Sección Rhynchotoidea,
Orden Rhynchota,
Suborden Homoptera,
Sección Sternorrhyncha,
Superfamilia Coccoidea,
Familia Coccidae,
Género Lichtensia,
Especie L. viburni.
Los siguientes términos son sinónimos:
– Philippia oleae Gómez-Menor Ortega, 1958;
– Filippia viburni Balachowsky, 1935;
– Filippia rosmarini Goux, 1934;
– Lichtensia rifana Balachowsky, 1931;
– Philippia oleae Leonardi, 1920;
– Filippia oleae Lindinger, 1912;
– Coccus lentiscicola Salem, 1908;
– Lichtensia eatoni Newstead, 1895;
– Coccus lentiscicola Mina Palumbo, 1882;
– Philippia viburni Lichtenstein, 1881;
– Philippia hederae Lichtenstein, 1881.

Distribución geográfica y hábitat –
La Lichtensia viburni es una cochinilla perteneciente a la superfamilia Coccoidea, presente en las principales zonas olivareras de Italia y la cuenca mediterránea, incluyendo países como Francia, España, Portugal, la República Checa y el norte de África (p. ej., Túnez). Se asocia frecuentemente con olivos (Olea europaea) y otras especies vegetales como el viburnum, la hiedra, el mirto y el lentisco.
Es una especie bien representada en la región mediterránea, aunque rara vez alcanza densidades suficientes como para causar graves daños económicos.
Su hábitat habitual son los olivares, donde se concentra principalmente en el envés de las hojas y los brotes, prefiriendo las zonas más densas e internas del dosel, donde la humedad y el microclima favorecen su crecimiento.
Esta especie también se ha registrado en otros países europeos y el norte de África en olivos y plantas ornamentales, lo que confirma su amplia distribución mediterránea.

Morfología –
La Lichtensia viburni presenta un marcado dimorfismo sexual y varias características típicas de las cochinillas blandas.
La hembra adulta tiene un cuerpo ovalado, ligeramente convexo, de aproximadamente 4-6 mm de largo. Es de color amarillento con manchas más oscuras.
Durante la oviposición, se cubre con un ovisaco blanco y ceroso que contiene los huevos y puede ser muy visible en infestaciones.
Las ninfas (estadios jóvenes) son de color verde amarillento, de forma ovalada, móviles en los primeros estadios y luego sésiles cuando comienzan a alimentarse.
El macho es pequeño, alado y tiene un cuerpo más alargado que la hembra; los machos adultos emergen de un único folículo ceroso.
Estas características permiten la identificación macroscópica del insecto en el campo y distinguir sus diferentes etapas de desarrollo.

Idoneidad y ciclo de vida –
Lichtensia viburni tiene un ciclo de vida estrechamente ligado a las tendencias estacionales, con desarrollo heterometabólico (sin metamorfosis completa). El insecto hiberna como ninfa, inmóvil y a menudo agrupada en las grietas de la corteza o bajo las hojas.
La primera generación se produce a finales de la primavera (mayo-junio); las hembras maduras ponen huevos en su ovisaco ceroso.
Tras unas 2-3 semanas, las ninfas emergen, se dispersan y comienzan a alimentarse.
Las ninfas de la segunda generación aparecen entre agosto y septiembre y posteriormente hibernan.
En condiciones climáticas especialmente favorables, el número de generaciones (1-2) puede variar en función de la temperatura y la latitud. En climas mediterráneos más cálidos, algunas poblaciones solo registran una generación significativa al año en el olivo, mientras que en zonas más templadas se puede observar la segunda generación.
El crecimiento está estrechamente influenciado por el microclima del dosel, la densidad foliar y la disponibilidad de nutrientes.
La acumulación de cera protectora y la oviposición retrasan la eficacia de algunos tratamientos con pesticidas químicos, lo que hace que el manejo basado en adversarios naturales a menudo sea más eficaz.

Función ecológica –
La Lichtensia viburnum se alimenta succionando savia con su aparato bucal perforador-succionador, privando así a la planta de nutrientes.
El daño directo implica el empobrecimiento de la planta debido a la extracción de savia y a las punciones tróficas, lo que resulta en un desarrollo más lento de hojas y brotes.
La secreción azucarada de estos insectos (melaza) promueve el crecimiento de fumagina y puede reducir la capacidad fotosintética de las hojas, volviéndolas asfixiantes y pegajosas.
La melaza también atrae hormigas y puede intensificar el establecimiento de hongos saprofitos en la vegetación.
Las infestaciones graves son raras o localizadas, generalmente no generalizadas en olivares bien gestionados.
En huertos con copas excesivamente densas o condiciones microclimáticas favorables (p. ej., poca luz interna), la infestación puede ser más persistente.
Numerosos insectos entomófagos contribuyen a la regulación natural de las poblaciones:
– Escarabajos coccinélidos, depredadores de cochinillas. – Parasitoides himenópteros Chalcididae, como Coccophagus howardii y otros géneros, que atacan etapas juveniles.
– Lepidópteros específicos, como Coccidiphaga scitula, se encuentran entre los ataques naturales reportados.
La presencia de estas plagas puede mantener las poblaciones por debajo de los umbrales de daño económico, lo que a menudo hace innecesarios los tratamientos químicos intensivos.
Prácticas culturales correctas, como la poda de aclareo y una buena aireación del dosel, reducen el hábitat favorable para las cochinillas.
Una flora cercana diversa puede favorecer el establecimiento de enemigos naturales.
Un enfoque agroecológico es importante para reequilibrar las poblaciones, ofreciendo herramientas efectivas para contener de forma sostenible Lichtensia viburnum y reducir la dependencia de pesticidas químicos, como:
– Biodiversidad funcional: la introducción de diversas especies vegetales en los bordes y bajo el olivar puede favorecer la presencia de depredadores y parasitoides naturales, mejorando así el control biológico.
– Rotación y asociación de cultivos: El cultivo de plantas que atraen insectos beneficiosos ayuda a estabilizar las poblaciones de enemigos naturales. – Gestión del microclima: La poda estratégica, el uso de cultivos de cobertura y el mantenimiento de zonas de semisombra ayudan a reducir las condiciones favorables para la proliferación de cochinillas.
– Reducción de los insumos químicos: La reducción del uso de insecticidas preserva a los enemigos naturales, lo que mejora la autorregulación de las poblaciones de Lichtensia viburnum.
– Sanidad del suelo y de las plantas: Prácticas como el compostaje y el acolchado mejoran la vitalidad de las plantas, haciéndolas menos susceptibles al estrés causado por punciones tróficas.
En resumen, la agroecología no solo limita los daños directos e indirectos causados ​​por Lichtensia viburnum, sino que también fortalece la resiliencia general del olivar mediante la integración de controles biológicos, la gestión del microclima y prácticas de cultivo sostenibles.

Guido Bissanti

Fuentes
– Wikipedia, la enciclopedia libre.
– GBIF, el Fondo Mundial de Información sobre Biodiversidad.
– Russo G., 1976. Entomología Agrícola. Sección Especial. Liguori Editore, Nápoles. – Pollini A., 2002. Manual de entomología aplicada. Edagricole, Bolonia.
– Tremblay E., 1997. Entomología Aplicada. Liguori Editore, Nápoles.

Fuente de la foto:
https://inaturalist-open-data.s3.amazonaws.com/photos/120427138/original.jpeg



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