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Cómo afrontar la propagación del virus West Nile

Cómo afrontar la propagación del virus West Nile

Para combatir eficazmente la propagación del virus West Nile, transmitido principalmente por mosquitos, como el mosquito común (Culex pipiens Linnaeus, 1758), es fundamental adoptar un enfoque integrado que tenga en cuenta tanto la salud pública como la protección del medio ambiente. Para ello, se describen algunas directrices para los procedimientos correctos.
En primer lugar, es necesario actuar conforme a los principios de Salud Integrada (salud humana, salud animal y salud ambiental) (Una Salud), desarrollados por la OMS, la FAO y la OIE en el marco del PNUMA, a través del Plan de Acción Conjunto Una Salud (2022-2026).
Para ello, se debe desarrollar un plan de acción conjunto, con el acuerdo de veterinarios, agrónomos o médicos forestales, epidemiólogos y autoridades sanitarias, mediante un plan de acción que consta de tres actividades:

1. Plan de Acción
1.a Monitoreo de casos humanos y animales (especialmente aves y caballos).
1.b. Monitoreo de mosquitos para detectar la presencia del virus (capturas y análisis).
1.c. Mapeo de zonas de riesgo.

2. Prevención y control de mosquitos (control específico de larvas y adulticidas)
– Control larvario (prioritario y de bajo impacto ambiental):
– Uso de larvicidas biológicos (p. ej., Bacillus thuringiensis israelensis – Bti).
– Introducción de depredadores naturales (cuando sea posible), como peces larvívoros, en estanques y canales.
– Remediación ambiental: eliminación de aguas estancadas (tapado de desagües, vaciado de maceteros, limpieza de canaletas, etc.).
Solo en casos confirmados y verificados, según las indicaciones del Plan de Acción, se deben tomar las siguientes medidas:
– Control de adulticidas (limitado y controlado), mediante aplicaciones de insecticidas, pero solo en casos de riesgo concreto para la salud pública.
– Tratamientos nocturnos específicos, con sustancias autorizadas y en zonas específicas.
– Advertencia previa al público y pautas de comportamiento (mantener las ventanas cerradas, no salir al exterior durante los tratamientos).

3. Información y participación pública
Mediante campañas educativas sobre:
– Cómo reducir los brotes larvarios en entornos domésticos.
– Conductas de protección individual (uso de repelentes, mosquiteros, ropa de colores claros y que cubra).
– Reporte de sitios críticos (pozos de registro, agua estancada).

4. Coordinación institucional
Por lo tanto, se debe desarrollar e implementar un Plan Regional/Municipal de Vigilancia y Control mediante:
– Colaboración entre municipios, autoridades sanitarias locales (ASL), agencias regionales de protección ambiental (ARPA), autoridades de parques o biodistritos (cuando corresponda) y el Departamento de Protección Civil.
– Cumplimiento de las directrices nacionales (p. ej., Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Respuesta al VNO).

5. Monitoreo y evaluación de acciones
La eficacia de los tratamientos larvarios/adulticidas debe ser verificada por el personal mencionado anteriormente.
Mediante:
– Evaluación de impacto ambiental (incluyendo la evaluación de la fauna útil como polinizadores).
– Adaptación de medidas en función de los resultados.

6. Enfoque ecológico y sostenible
Este enfoque es necesario para minimizar el uso de insecticidas químicos, que, sin él, tendrían repercusiones aún más negativas en la salud humana, la fauna silvestre y el medio ambiente en general.
En este sentido, como se mencionó, debemos centrarnos principalmente en la prevención, promoviendo soluciones basadas en los ecosistemas: mejorar el drenaje urbano, diseñar espacios verdes urbanos que no fomenten el estancamiento y, así, evitar daños colaterales a la biodiversidad (por ejemplo, protegiendo a las abejas y los polinizadores).
En este sentido, la antropización de las áreas naturales, especialmente con la eliminación de anfibios, reptiles, aves, murciélagos, etc., es el principal factor que aumenta la presencia de mosquitos y otros vectores de enfermedades infecciosas.
Por esta razón, el simple tratamiento de los mosquitos con insecticidas (que no son en absoluto selectivos) es la peor solución y la principal causa del empeoramiento de las condiciones ecológicas futuras y, por lo tanto, de la virulencia de futuras enfermedades.

Guido Bissanti

Fuente de la foto:
https://live.staticflickr.com/65535/53186931677_e6ee970c96_b.jpg




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