Prays oleae

Prays oleae

La polilla del olivo (Prays oleae Bernard, 1788) es una pequeña polilla perteneciente a la familia Praydidae.

Sistemática –
Desde un punto de vista sistemático pertenece a:
dominio eucariota,
Reino Animal,
Sub-reino Eumetazoa,
superphylum protostomía,
filo artrópodos,
subfilo tracheata,
Superclase Hexapoda,
clase insecta,
Subclase Pterygota,
cohorte de endopterigota,
Superorden Oligoneoptera,
sección Panorpoidea,
Orden Lepidópteros,
Suborden Glossata,
infraorden heteroneura,
división de ditrisia,
Superfamilia Yponomeutoidea,
familia Praydidae,
género reza,
Especies de P. oleae.
Los términos son sinónimos:
– Phalaena oleae Bernard, 1788;
– Prays adspersella Herrich-Schäffer, 1855;
– Prays oleella Fabricius, 1793;
– Prays oleellus Fabricius, 1794;
– Tinea oleella Fabricius, 1794.
Cabe señalar que la clasificación sistemática del género Prays y, por tanto, de la especie P. oleae no encuentra de acuerdo a todos los autores. Muchos autores insertan el género Prays en la familia Plutellidae, pero la atribución a la familia Yponomeutidae está bastante extendida, histórica y actualmente. Entre los entomólogos italianos prevalece la inclusión en la familia Yponomeutidae. La misma clasificación taxonómica se informa en varias fuentes autorizadas como, por ejemplo, el Registro Zoológico, Fauna Europaea, el Museo de Historia Natural.

Distribución Geográfica y Hábitat –
Prays oleae es un insecto fitófago del olivo donde representa una de las adversidades más importantes de este cultivo y muy extendida en todas las zonas olivareras italianas. Esta polilla está muy extendida sobre todo en el sur de Europa, y especialmente en la zona mediterránea y en el norte de África.
La especie está muy extendida por toda la zona de cultivo del olivo original, desde el Mar Negro hasta las costas atlánticas de la Península Ibérica y el norte de África. A pesar de la gran difusión que ha tenido el olivo en otras zonas de clima mediterráneo, actualmente la zona de Prays oleae se limita únicamente a la región paleártica. Sin embargo, se teme la exportación a otras regiones.
También se han encontrado poblaciones más al norte hasta Gran Bretaña y también fuera del rango continental.

Morfología –
La Prays oleae, en la etapa adulta, es una pequeña mariposa con una envergadura de 11-15 mm y una morfología sustancialmente uniforme de los dos sexos, con dimensiones ligeramente menores en los machos que en las hembras.
Tiene una cabeza globular, con antenas filiformes relativamente largas, compuesta por 35 elementos.
El tórax tiene una mancha pardusca en el escutelo.
Las alas están bordeadas con una librea gris plateada; tiene motas negruzcas en el primer par. Los posteriores tienen un color gris más claro y uniforme y tienen un margen posterior largo con flecos. En reposo, las alas se pliegan sobre el abdomen.
Las larvas maduras, de aspecto eruciforme, miden unos 8 mm de longitud; son de color marrón claro, con bandas longitudinales verdosas, dorsalmente, y amarillentas, ventralmente. Se presentan pigmentaciones pardas o pardas negruzcas en correspondencia con la cabeza, el protórax y la región anal.
Estos van desde el tamaño de aproximadamente medio milímetro de longitud (recién nacidos) hasta 7-8 mm (larva madura de 5ª edad).
La crisálida mide unos 5 mm de largo, es de color marrón y está encerrada en un pequeño capullo blanquecino de fina seda.
Los huevos tienen forma lenticular, ligeramente convexa y con un perfil ligeramente elíptico, de aproximadamente medio milímetro de diámetro. Inmediatamente después de la deposición son de color blanco pero con el desarrollo del embrión se vuelven amarillos, luego rojizos y, finalmente, marrones. En caso de aborto espontáneo, el color vuelve a amarillo.

Actitud y Ciclo de Vida –
La polilla del olivo pasa el invierno con la generación filófaga en estado de larva, en las hojas. el parpadeo comienza en primavera, en el período de abril a mayo.
Después del apareamiento, las hembras ponen sus huevos en las flores, generalmente un huevo por flor.
Las larvas saldrán al cabo de unas 1-2 semanas y estas se alimentan hasta la madurez, mordisqueando las flores y cubriéndolas con hilos sedosos; cada larva puede atacar y destruir incluso unas pocas docenas de flores.
La larva madura luego se incrisalida en un pequeño capullo, sobre la inflorescencia.
Los adultos por lo tanto aparecen en el período de mayo-junio; las hembras de esta generación son más prolíficas que las anteriores y ponen sus huevos principalmente sobre pequeños frutos.
Será a partir de estos huevos que, al cabo de unos días, la generación carpófaga formada por las larvas que atacan los frutos, penetrando hasta el interior, destruyendo también la semilla.
Hacia el mes de septiembre alcanzan la madurez, abandonan el fruto, cerca del pedúnculo, y empupan entre las hojas.
Así llegamos al período de septiembre y octubre cuando tenemos el parpadeo de los adultos que así comienzan la 3ª generación. Estos huevos ponen, generalmente en octubre, sobre las hojas; las larvas recién nacidas penetran en el parénquima de las hojas cavando finos túneles, generalmente en forma de «S», en los que permanecen hasta el final del invierno.
Al primer cambio de temperatura de finales de invierno-principios de primavera, las larvas reanudan su actividad atacando diversas hojas hasta que, al llegar a la quinta edad, roen las hojas por fuera. Hacia el mes de marzo-abril cristalizan.
Con este ciclo biológico la Prays oleae completa pues 3 generaciones al año.

Rol Ecológico –
Prays oleae es una de las plagas más importantes del olivo, segunda en importancia y relevancia después de Bactrocera oleae.
Sin embargo, la incidencia de este insecto sobre los daños causados ​​al olivo no está de acuerdo con todos los autores.
La literatura indica, en general y en condiciones ordinarias, una escasa importancia económica de los daños causados ​​a las hojas y flores, en relación con las peculiaridades morfológicas y fisiológicas del olivo, mientras que la magnitud de los daños causados ​​a los frutos es más bien variable e incierto. : los ataques a las drupas provocan su caída temprana o tardía, pero siempre antes de la maduración, lo que provoca una reducción de la producción. Sin embargo, estimar el daño causado por la «gota parásita» es difícil debido a la superposición con el mismo fenómeno causado por factores fisiológicos o ambientales de otra naturaleza y la capacidad del olivo para compensar las pérdidas de frutos aumentando el rendimiento unitario de frutos residuales. .
Además, hay que señalar que Prays oleae está sujeta a una alta mortalidad por causas naturales, por lo que no existe una correlación bien definida y constante entre el tamaño de la población y la extensión de los daños. También está contenido por varios depredadores, que incluyen:
– Rincoti Antocoridi;
. neurópteros crisópidos;
– Sírfidos Diptera; parasitoides:
– geniaspis fuscicollis praysincola, himenópteros de Chalcidid;
– Chelonus elaeaphilus y Apanteles xanthostigma, Braconidae Hymenoptera.
Además, en general se acepta que este fitófago se muestra realmente dañino solo en ciertas cosechas y, probablemente, en ciertas regiones o en contextos agronómicos particulares.
Entre otras cosas, en algunas regiones europeas y del norte de África, la especie se considera de importancia secundaria y no se ve afectada por intervenciones específicas de control sistemático. Sin embargo, la imposibilidad de intervenir con métodos curativos para constatar una infestación de determinada entidad y la dificultad de elaborar modelos de predicción que puedan trasladarse en el tiempo y en el espacio, hacen que esta especie esté asociada a una incertidumbre particular que la convierte en una variable difícil de predecir. .
Los daños causados ​​por Prays oleae afectan tanto a las flores como a los frutos y las hojas, aunque la infestación de las hojas y de un buen porcentaje de las flores no provoca daños apreciables.
Por otro lado, es más relevante el ataque a las frutas, que en realidad puede causar daños económicos.
Los daños son causados ​​por la actividad trófica de las larvas y están relacionados con diferencias relacionadas con las tres generaciones:
– 1 generación; estas larvas (generación antófaga) penetran en el interior de los botones florales, destruyendo los diversos órganos reproductores;
– 2ª generación; estas larvas (generación carpófaga) atacan los frutos pequeños cuando sus dimensiones son de unos 5 mm de diámetro; las larvas cavan túneles en ellos hasta el endocarpio, provocando la caída temprana del propio fruto; esta es la generación más peligrosa;
– 3ra generación; estas larvas (generación filófaga) cavan tortuosos túneles en el parénquima foliar; cuando maduran las hojas se erosionan desde el exterior. Estas larvas también pueden meterse dentro de los brotes causando que se sequen.
Para contener las infestaciones de Prays oleae es importante la técnica de seguimiento que se puede realizar gracias a las trampas de feromonas. Estas trampas interceptan a los machos de la especie y nos dan indicaciones sobre las curvas de vuelo de las distintas generaciones.
Sin embargo, se debe enfatizar que el método de la trampa de feromonas sexuales no da una indicación exacta del número total de la población presente. Al no tener una buena precisión, por lo tanto, esta técnica no puede utilizarse para el trampeo masivo. De hecho, donde se ha probado, ha dado malos resultados.
En cualquier caso, las trampas de feromonas nos permiten comprender la presencia real de la polilla, por lo que es adecuado utilizarlas para este fin.
El seguimiento de la polilla sobre la aceituna también se puede realizar de forma visual, especialmente en el caso de la generación carpófaga.
Las frutas se pueden muestrear de dos maneras:
– evaluar la caída temprana;
– cortando transversalmente una pequeña muestra de aceitunas en el árbol sospechoso de ser atacado por la polilla. De esta forma se puede saber si hay huevos o larvas en la aceituna.
la prevención contra esta plaga no es fácil de manejar.
Una vía seguida, donde la presencia de la polilla es frecuente, es elegir variedades con drupa pequeña donde el fitófago encuentra condiciones más difíciles. Además, el ataque tiene un impacto menor en el número total de aceitunas presentes en el árbol.
Para el manejo del suelo, la técnica de engrasado es preferible al procesamiento, para favorecer la presencia de insectos benéficos.
Además, la poda del olivo no debe ser demasiado intensa en las zonas con riesgo de ataque. Esto se debe a que, de lo contrario, las pocas aceitunas que hay en el árbol, en la temporada siguiente a la poda, están expuestas a una mayor posibilidad de infestación.
La poda, por tanto, debe ser siempre equilibrada, para satisfacer tanto las necesidades de producción como las de defensa de plagas.
Omitiendo totalmente el uso del control químico, cuyos efectos son peyorativos sobre todo el ecosistema tratado, es adecuado centrarse en el control biológico.
La lucha contra la polilla del olivo se lleva a cabo con el uso de bacillus thuringiensis, que está permitido en agricultura ecológica.
Las cepas más efectivas contra este insecto son Kurstaki y Aizawai.
Por lo general, no se recomienda intervenir sobre la generación de polilla antofoga, a menos que el porcentaje de flores infestadas no supere el 45%.
Es la generación carpofoga la más dañina y contra la que hay que actuar.
El umbral de intervención, en este caso, se fija en el 15% de la fruta infestada. El mejor momento para operar es el de la eclosión de los huevos, cuando las pequeñas larvas aún no han entrado en el fruto.
Una vez dentro, de hecho, todo es ineficaz, ya que Bacillus thuringiensis actúa solo por ingestión.

Guido Bissanti

Fuentes
– Wikipedia, la enciclopedia libre.
– Russo G., 1976. Entomología Agrícola. Parte Especial. Liguori Editore, Nápoles.
– Pollini A., 2002. Manual de entomología aplicada. Edagricole, Bolonia.
– Tremblay E., 1997. Entomología aplicada. Liguori Editore, Nápoles.



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