Agricultura de precisión

Agricultura de precisión

Con el término Agricultura de Precisión (Adp) nos referimos a ese conjunto de tecnologías que te permiten gestionar la variabilidad en el campo, dando a cada planta lo que necesita exactamente cuando lo necesita. El objetivo es maximizar la producción o aumentar su calidad, eliminando desperdicios con el consiguiente beneficio para el agricultor y el medio ambiente.
Aunque no existe una sola ‘agricultura de precisión’, sino que se declinan los principios generales para cada cultivo (y también son válidos para la ganadería, la acuicultura y la silvicultura) y para las características ecológicas del sitio, sin embargo es posible identificar dos principales tecnologías fundamentales dentro de la Adp: conducción semiautomática y dosificación variable.
El primero consiste en la instalación de sistemas de conducción semiautomáticos (vía GPS) en los tractores para que en el campo puedan moverse con mayor precisión que la garantizada por un operador. De esta forma se eliminan los solapamientos y por tanto se ahorran semillas, fertilizantes, productos fitosanitarios, etc. Se estima que en el mejor de los casos el grado de solapamiento ronda el 10%, en el peor el 25%.
La dosificación a tasa variable, que se considera el paso siguiente al primero, permite suministrar a las plantas los insumos que necesitan (agua, fertilizantes, productos fitosanitarios) con precisión: no uniformemente en todo el campo, por tanto, pero teniendo en cuenta necesidades, diferentes dentro de una misma parcela. Para ello se utilizan mapas creados ad hoc con la ayuda de herramientas como satélites, drones, sensores de proximidad, etc.
La introducción e integración de procesos tecnológicos en la agricultura y más en general en los principales sistemas de gestión del sector primario, ha permitido evaluar y clasificar los beneficios esperados en diversas realidades empresariales, a menudo todavía demasiado heterogéneas, para evaluar las mejores estrategias de introducción. de innovación En términos generales, los beneficios esperados son:
– optimización de la eficiencia productiva y cualitativa;
– reducción de los costes de la empresa;
– optimización de insumos, minimizando impactos ambientales;
– creación de oportunidades de negocio como firmas consultoras, contratistas y agentes de innovación.

La agricultura de precisión es, por lo tanto, una estrategia de gestión de la actividad agrícola con la que se recopilan, procesan, analizan y combinan datos con otra información para guiar decisiones basadas en la variabilidad espacial y temporal con el fin de mejorar la eficiencia de los recursos, la productividad, la calidad, la rentabilidad y la sostenibilidad de la agricultura. producción.
A nivel normativo, la Adp encuentra diversas indicaciones y transposiciones.
En Italia, con el decreto ministerial del 22 de diciembre de 2017, firmado por el Ministro Maurizio Martina, se aprobaron las Directrices para el desarrollo de la agricultura de precisión en Italia, basadas en un análisis realizado por un Grupo de Trabajo específico. La disposición se desarrolla luego en algunas normas también de carácter autonómico como la relativa a la L.R. de la Región de Sicilia n. 21 de 29 de julio de 2021.
Sin embargo, la evolución de las mismas tecnologías, el advenimiento de la agroecología, el cambio de paradigma de los modelos productivos hacen de esta rama de la tecnología y las tecnologías de la información uno de los sectores con mayor innovación y evolución.
Este devenir no está ligado sólo a cuestiones puramente tecnológicas sino a necesidades sociopolíticas. De hecho, con alrededor de 805 millones de personas en todo el mundo que sufren de desnutrición crónica, la mayoría de las cuales vive en países en desarrollo, Europa y sus políticas ciertamente tienen la obligación moral de optimizar la producción agrícola y fortalecer la producción y hacerlo de la manera más sostenible posible.
Además, la agricultura de precisión también forma parte de las delicadas relaciones entre los trabajadores del sector agrícola, su relación con el campo, la capacidad de transferencia de conocimiento y la innovación tecnológica. En definitiva, un camino aún por construir y con importantes retos no exclusivamente de carácter tecnológico.

Guido Bissanti




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