Cianuro de hidrógeno

Cianuro de hidrógeno

El cianuro de hidrógeno, cuyo término en la nomenclatura oficial es: cianuro de hidrógeno es un ácido conocido también como: ácido prúsico, ácido cianhídrico o forma nitrilo.
El ácido cianhídrico tiene fórmula bruta o molecular: HCN y es un ácido débil de fórmula bruta cuyas sales se denominan cianuros.
Desde un punto de vista físico a temperatura ambiente es un líquido volátil incoloro, cuyos vapores tienen un olor típico a almendras amargas.
Es un compuesto muy reactivo y extremadamente tóxico: 300 ppm de vapores de cianuro de hidrógeno en el aire pueden matar a una persona en cuestión de minutos.
La toxicidad de esta molécula está ligada al ion cianuro (CN-) que, combinado con el cobre y el hierro presentes en el sitio activo de la enzima citocromo c oxidasa, bloquea la cadena de transporte de electrones y, en consecuencia, la respiración celular.
La dosis oral fatal es de aproximadamente 1 a 2 miligramos por kilogramo de peso corporal, mientras que una dosis más alta conduce a la muerte casi instantánea.
El ácido cianhídrico se produce industrialmente y se utiliza como reactivo intermedio en la síntesis de numerosos compuestos químicos, como plásticos, colorantes, explosivos, fármacos.

Se produce por reacción entre un cianuro y un ácido fuerte, o por síntesis directa a partir de amoníaco y metano a 1 200 °C con un catalizador de platino.
El ácido cianhídrico puede tener su origen en la hidrólisis de la amigdalina, un glucósido cian genético contenido en las variedades amargas del almendro (Prunus dulcis (Mill.) D.A.Webb, 1967).
El sabor amargo de estas almendras está ligado en gran medida a la presencia de amigdalina (2-4%), que por hidrólisis da lugar al cianuro de hidrógeno. La hidrólisis se produce gracias a la presencia de una enzima, llamada emulsina, presente en las propias almendras amargas, que descompone la amigdalina en benzaldehído, glucosa y cianuro de hidrógeno. El mismo proceso ocurre en el intestino, gracias a las enzimas B-glucosidasa producidas por la flora intestinal, que por lo tanto hacen de las almendras amargas un veneno potencial y peligroso para los humanos.
Así, la ingestión de una pequeña cantidad de almendras amargas puede resultar fatal: se estima que 6-10 semillas son suficientes para provocar una intoxicación mortal en el niño, mientras que para un adulto la dosis letal ronda las 50-60 unidades. Afortunadamente, el sabor marcadamente amargo de estas almendras, que es proporcional a su contenido en amigdalina, desaconseja encarecidamente su consumo. Los síntomas del envenenamiento por cianuro de hidrógeno incluyen dolor de cabeza, vómitos, confusión, aumento de la frecuencia y profundidad de las respiraciones, pérdida del conocimiento, convulsiones.

Advertencia: la información que se muestra no es un consejo médico y puede no ser precisa. Los contenidos son solo para fines ilustrativos y no reemplazan el consejo médico.




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