Rhynchophorus ferrugineus

Rhynchophorus ferrugineus

El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus Olivier, 1790) es un escarabajo perteneciente a la familia Dryophthoridae.

Sistemática –
Desde un punto de vista sistemático pertenece a:
dominio eucariota,
Reino Animal,
Sub-reino Eumetazoa,
sucursal bilateria,
filo artrópodos,
subfilo tracheata,
Superclase Hexapoda,
clase insecta,
Subclase Pterygota,
cohorte de endopterigota,
Superorden Oligoneoptera,
sección de coleopteroide,
orden coleópteros,
Suborden Polyphaga,
Infraorden Cucujiformia,
superfamilia Curculionoidea,
familia Dryophthoridae,
subfamilia Rhynchophorinae,
tribu Rhynchophorini,
Género Rhynchophorus,
Especies de R. ferrugineus.
Los términos son sinónimos:
– Calandra ferruginea Fabricius, 1801;
– Curculio ferrugineus Olivier, 1790;
– Rhynchophorus signaticollis Chevrolat, 1882.

Distribución Geográfica y Hábitat –
Rhynchophorus ferrugineus es un gorgojo nativo de Asia, que a menudo afecta y destruye muchas especies de palmeras. Las especies en cuestión son varias Arecaceae, incluidas las palmeras ornamentales más comunes en el Mediterráneo, Phoenix canariensis y Phoenix dactylifera, pero también especies de interés económico como el cocotero (Cocos nucifera) y la palma aceitera (Elaeis guineensis).
En concreto, es originaria del sudeste asiático y de Melanesia, donde provoca graves daños en los cultivos de cocotero.
Con la comercialización de las palmeras infectadas, en los años ochenta se extendió a los Emiratos Árabes Unidos y de allí a Oriente Medio (Irán, Israel, Jordania y Palestina) y a casi todos los países de la cuenca sur del Mar Mediterráneo (empezando por de Egipto donde se ha informado desde 1992). Desde allí se extendió a España (notificado por primera vez en 1994), Córcega y la Riviera francesa (2006).
En Italia se informó por primera vez en 2004 en plantas de Egipto; en 2005 se informó en Sicilia y luego se extendió rápidamente hacia el norte de la península: llegó a Campania, donde destruyó cientos de palmeras seculares en parques públicos y jardines privados; en Lazio, vuelve a Toscana y finalmente está también en Liguria, Marche, Abruzzo, Molise, Puglia, Basilicata, Calabria y Cerdeña.
También informó en el continente oceánico, las Antillas Neerlandesas y los Estados Unidos en California.

Morfología –
El picudo rojo de las palmeras es un escarabajo que en su estado adulto mide entre 19 y 45 mm con un ancho corporal que varía entre 11,5 y 15,5 mm.
El insecto tiene una librea de color marrón rojizo, con motas negras en la parte superior del tórax.
El rostro es largo y curvo, más acentuado y cubierto por una gruesa pelusa pardusca en el macho; las antenas se insertan en la base de la tribuna.
Los élitros tienen una raya fina y son de color más oscuro que el pronoto. El escutelo mide aproximadamente una cuarta parte de la longitud de los élitros, bastante ancho.
Sus huevos son delgados, de forma oblonga y de color blanco cremoso; miden en promedio 2,62 × 1,12 mm.
Las larvas miden 35 – 50 mm de largo; tienen un color blanquecino y tienen una cabeza de color marrón oscuro – marrón; el aparato bucal y masticatorio está bien desarrollado y fuertemente quitinizado. El cuerpo es de color blanco y consta de 13 segmentos. Las larvas son ápodos.
La pupa mide en promedio 35 mm × 15 mm; este es inicialmente de color blanco cremoso para convertirse en marrón en las etapas más avanzadas.

Actitud y Ciclo de Vida –
Rhynchophorus ferrugineus es un escarabajo que completa su ciclo íntegramente en el interior de la planta.
En este la hembra pone hasta unas 200 huevos en la base de las hojas tiernas o sobre las heridas de las hojas o en la cavidad del tronco de la palmera. Los huevos se transforman en 2 o 5 días en pequeñas larvas que perforan las palmas, alimentándose de los tejidos de las mismas, eliminando todo el material fibroso. Las larvas se desplazan hacia el interior de la palmera excavando túneles y grandes cavidades.
El estado larvario varía, también en función de las temperaturas, de 1 a 3 meses.
Posteriormente, las larvas pupan en un pupario cilíndrico formado por capas fibrosas (generalmente esta fase tiene lugar fuera del tronco, en la base de la planta). Después de 14-21 días emergen los adultos.
El ciclo de vida completo, desde el huevo hasta el aleteo, dura un promedio de 82 días. Los adultos tienen una vida útil de aproximadamente 2-3 meses.
Además, se ha estimado que, en ausencia de factores limitantes, una sola pareja de Rhynchophorus ferrugineus puede dar vida, a lo largo de 4 generaciones, a unos 53 millones de ejemplares.

Rol Ecológico –
Rhynchophorus ferrugineus es un escarabajo que se ha propagado rápidamente debido principalmente al comercio de especímenes de palma infestados con el insecto y no reconocido como tal.
Se pensaba que algunas especies, como la palma enana, eran inmunes a la infestación, ya que se pensó que su secreción gomosa podría constituir una barrera contra el arraigo del parásito, mientras que se descubrió que también son vulnerables al gorgojo.
Después de la infestación, esta puede no manifestarse (asintomática) excepto en una etapa avanzada. Los primeros síntomas están representados por un porte anómalo de la corona, que asume un aspecto característico de «paraguas abierto». En los casos más graves, las hojas se pierden por completo, debido al colapso del raquis foliar, de forma que la planta parece estar «decapitada».
En la etapa terminal de la infestación, por tanto, se produce un verdadero «colapso» de la planta: sólo en este punto las colonias del insecto abandonan la planta atacada migrando a un nuevo ejemplar.
Los adultos de Rhynchophorus ferrugineus son activos tanto de día como de noche. Son hábiles voladores, capaces de llegar a nuevos huéspedes en un radio de 1 km.
Debido a su nocividad, Rhynchophorus ferrugineus es considerado un organismo nocivo sujeto a medidas de emergencia por parte de la Comunidad Europea (Decisión 2007/365/EC “Medidas de emergencia para prevenir la introducción y propagación en la Comunidad de Rhynchophorus ferrugineus”).
En Italia está en vigor el DM 07/02/2011 “Disposiciones sobre la lucha obligatoria contra el picudo rojo Rhynchophorus ferrugineus”.
Sin embargo, las medidas de contención de este insecto son sobre todo de carácter preventivo ya que a menudo la elevada agresividad de este insecto hace que la intervención curativa sobre las plantas sintomáticas sea aleatoria. También porque el control de Rhynchophorus ferrugineus es problemático y muy difícil por el aporte de múltiples factores que favorecen a los fitófagos. Los adultos se mueven con facilidad y pueden evadir cualquier barrera de protección o contención al expandir los brotes de infestación.
También se debe recordar que siempre se debe considerar la opción de insertar especies nativas en lugar de Arecaceae exóticas dentro de las plantas ornamentales.
Se han adoptado diferentes sistemas de prevención y control en varios estados.
En la India, por ejemplo, en plantaciones de palmeras datileras, el método que parece haber dado buenos resultados es la combinación de varias técnicas: seguimiento continuo de las plantas, uso de trampas de feromonas para la captura masiva de adultos, tratamiento de las heridas causadas a las palmas con insecticidas, el relleno de la axila de las hojas con insecticidas mezclados con arena, la destrucción completa de las palmas más infestadas, el uso de técnicas alternativas de lucha con nematodos entomoparásitos.
En general, para el control de Rhynchophorus ferrugineus es posible realizar intervenciones fitosanitarias endoterapéuticas.
Se deben realizar tratamientos curativos químicos con uso de insecticidas sistémicos y un diagnóstico precoz de la infestación.
Las intervenciones tardías, además de ser inútiles para resolver el ataque en la planta infestada, son también de poca eficacia. Los tratamientos químicos preventivos pueden tener su eficacia como barrera química pero requieren el uso de productos activos de contacto, también dotados de cierta toxicidad, y la cobertura de toda la planta con pulverizaciones. El tratamiento de grandes ejemplares, que los expone al riesgo de fenómenos de deriva, y la intervención en áreas urbanas imponen limitaciones adicionales en la elección del principio activo, subordinando la eficacia a la protección de la salud pública.
Actualmente se está estudiando el uso de antagonistas naturales en varios institutos de investigación.
Sin embargo, los artrópodos auxiliares han resultado hasta ahora insuficientes para contener la dinámica de la población. Se pueden obtener mejores perspectivas con el uso de entomopatógenos, en particular virus, agentes de polihedrosis citoplasmática y nematodos. La eficacia de estos últimos, al menos en un contexto experimental, habría sido destacada por investigaciones realizadas en España tanto en uso preventivo como curativo: la liberación de adultos sobre plantas previamente tratadas con nematodos produjo una mortalidad del 100%; también parece que los nematodos son capaces de penetrar en los túneles y alcanzar las larvas, permitiendo así una intervención también en el ámbito curativo.
En cuanto al uso de trampas, éste ha sido ampliamente probado en diversas regiones de Asia, Oriente Medio y España; este método ha destacado la utilidad auxiliar tanto en la captura masiva como en el seguimiento de la población adulta. Los indicios reportados en la literatura sobre el grado de eficacia son discordantes, sin embargo destacan una mayor eficacia del uso de atrayentes combinados (feromonas y atrayentes alimentarios a base de azúcar) y la importancia de la disposición de las trampas en relación con la altura.
En cualquier caso, la fase de estudio y experimentación se encuentra todavía en fase de profundización.
Además, ha habido pocos resultados con la técnica del macho estéril.
Por otro lado, las adopciones del manejo integrado de plagas son más alentadoras. Sin embargo, esto presupone la adopción de técnicas combinadas que actúan a varios niveles: seguimiento de la población, utilización de trampas masivas, examen de las palmas con fines de diagnóstico precoz, medidas de profilaxis que consisten en la eliminación de posibles lugares de reproducción, en la remediación de posibles brotes de infestación (ej. jardines y palmeras abandonados), mantenimiento de plantas en buen estado fitosanitario, recurso a tratamientos químicos preventivos y curativos, recurso a normativa que impone medidas fitosanitarias, educación y difusión.
Además, la literatura también menciona la posibilidad de desarrollar métodos de diagnóstico precoz más o menos únicos, como el uso de perros o la detección de la tasa de transpiración, que se intensifica en las palmas infestadas.
En ambientes de reciente introducción, como en Italia, la profilaxis es de fundamental importancia para evitar la expansión de los fitófagos, interviniendo precozmente sobre los brotes de infestación. En este sentido, sobre la base de las dificultades objetivas para diagnosticar precozmente los ataques e intervenir con intervenciones curativas, cobran especial importancia las siguientes actuaciones:
– seguimiento por observadores fitosanitarios;
– el mantenimiento de las palmeras en buenas condiciones nutricionales y fitosanitarias, ya que aumenta la susceptibilidad a los ataques de insectos xilófagos en las plantas bajo condiciones de estrés o debilitamiento;
– la adopción de técnicas de poda y tratamientos que reduzcan los posibles sitios de penetración del insecto;
– la destrucción de los focos de infestación, representados por palmas adheridas, adoptando medidas encaminadas a evitar el parpadeo de los adultos (retirada de las palmas, preparación de barreras físicas de contención, destrucción con trituración y quema en muy poco tiempo).
También debe recordarse que las plantas ahora destruidas deben ser astilladas o trituradas (posiblemente en el sitio) y luego incineradas en sitios autorizados. El lugar de la destrucción debe estar lo más cerca posible del lugar de las operaciones de matanza.
Además, durante el transporte es necesario asegurarse de que la carga no se disperse accidentalmente, por lo que debe realizarse con medios de transporte cerrados o perfectamente estancos mediante lonas.
El material resultante obtenido debe tener unas dimensiones que no superen los 2 cm; dependiendo de sus características, puede ser tratado posteriormente con insecticida de contacto, sometido a tratamiento térmico (130°C durante 3 minutos) o destinado a centros de compostaje, etc. Alternativamente, puede enterrarse al menos a 3 m de profundidad en un vertedero autorizado.

Guido Bissanti

Fuentes
– Wikipedia, la enciclopedia libre.
– Russo G., 1976. Entomología Agrícola. Parte Especial. Liguori Editore, Nápoles.
– Pollini A., 2002. Manual de entomología aplicada. Edagricole, Bolonia.
– Tremblay E., 1997. Entomología aplicada. Liguori Editore, Nápoles.



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