Valor nutricional de la cebolla

Valor nutricional de la cebolla

La cebolla (Allium cepa L.) es una planta bulbosa de la familia Amaryllidaceae.
El bulbo crece bajo tierra y está formado por hojas modificadas, que tienen una epidermis (protección). Es una planta herbácea bienal cuyo ciclo de vida, en cultivo, se interrumpe al año para ser utilizada para el consumo.
Es una planta de raíces superficiales, con hojas que, como se mencionó, se hinchan en la porción basal dando la parte comestible y que forma un largo tallo floral que lleva una inflorescencia en paraguas con flores de color blanco amarillento. La fruta es una cápsula.

Características –
La parte comestible de la cebolla es el bulbo que es fuertemente aromático; esta hortaliza está relacionada botánicamente con otras hortalizas de características similares, como el ajo, el puerro, la chalota y el cebollino.
La cebolla está muy extendida, casi en todo el mundo, y se cultivan muchas variedades; en Italia los más famosos son: Tropea (rojo), Cannara (rojo), Bassano (rojo), Dolce (blanco), Barletta (rojo) y Borretana (amarillo dorado).
Su uso principal es como alimento y condimento, pero también se utiliza con fines terapéuticos debido a las propiedades reconocidas por la ciencia y las tradiciones de la medicina popular.
Su particular sabor da sabor a las preparaciones y realza los demás ingredientes utilizados en los distintos platos de la cocina nacional e internacional, de hecho sirve como ingrediente para la elaboración de multitud de platos. Se utiliza como base para sopas, minestrone y risottos, carnes, salsas, para condimentar ensaladas, o para la realización de diferentes platos que donde se convierte en el condimento central.

Ficha nutricional –
La cebolla es un producto de origen vegetal que se puede clasificar en el grupo de las verduras que contiene mucha agua y tiene una buena cantidad de fructosa, azúcar que, además de darle un cierto dulzor, le confiere una suave función energética. Las proteínas y los lípidos son irrelevantes; el colesterol está ausente.
En cuanto a las sales minerales y las vitaminas, no existen concentraciones dignas de mención especial, por lo que se puede decir que la cebolla contiene «un poquito de todo».
No contiene gluten ni lactosa, y es aceptado por filosofías vegetarianas y veganas.
La ración media de cebolla puede llegar hasta los 200 g (80 kcal).
Los valores nutricionales por 100 g de cebolla son:
– Energía 40 kcal;
– Carbohidratos totales 9,34 g;
– Azúcares simples 4,24 g;
– 1,7 g de fibras;
– Grasa 0,1 g;
– Proteína 1,1 g;
– Agua 89,11 g;
– Tiamina (B1) 0,046 mg – 4%;
– Riboflavina (B2) 0,027 mg – 2%;
– Niacina (PP o B3) 0,116 mg – 1%;
– Ácido pantoténico (B5) 0,123 mg – 2%;
– Piridoxina (B6) 0,12 mg – 9%;
– Folato 19,0 μg – 5%;
– Ácido ascórbico (C) 7,4 mg – 9%;
– Calcio 23,0 mg – 2%;
– Hierro 0,21 mg – 2%;
– Magnesio 10,0 mg – 3%;
– Manganeso 0,129 mg – 6%;
– Fósforo 29,0 mg – 4%;
– Potasio 146,0 mg – 3%;
– Zinc 0,17 mg – 2%;
– Flúor 1,1 μg -%.

Propiedad –
Por sus características organolépticas y las sustancias que contiene, la cebolla cuenta con unas notables propiedades antioxidantes y antiinflamatorias; también contiene buenas cantidades de quercetina, un flavonoide que ayuda a mantener a raya los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, parámetros que, si son normales, sabemos que son muy importantes para proteger al cuerpo del riesgo cardiovascular. Además de las grasas, la cebolla también puede tener un efecto positivo sobre el azúcar en sangre, reduciendo así los niveles de azúcar en sangre.
Uno de los beneficios más interesantes de la cebolla es su capacidad antibacteriana y antimicrobiana, por lo que es un bulbo capaz de prevenir la proliferación de microorganismos potencialmente nocivos para la salud. Al mismo tiempo, es capaz de estimular el sistema inmunológico.
La cebolla también es un excelente remedio desintoxicante con acción diurética. Es decir, se debe a la gran riqueza de agua que lo convierte en un interesante remedio natural incluso para quienes tienen que combatir el problema de la retención de agua, obviamente asociado a una correcta alimentación global y a la cantidad adecuada de actividad física.
En general, la cebolla es un excelente remedio expectorante, por lo que es útil en caso de tos y resfriado. Descongestiona las mucosas y se puede utilizar cuando hay mucha flema, bronquitis, sinusitis, etc.
Un estudio realizado en colaboración entre la Universidad de Milán y el Instituto Farmacológico Mario Negri señaló que aquellos que consumen cebolla con más frecuencia (al menos dos veces por semana) y ajo tienen menos riesgo de contraer cáncer al mismo tiempo.
Entre las otras propiedades de la cebolla destacamos la capacidad de fortalecer los huesos protegiéndolos del riesgo de osteoporosis y el hecho de que mejora el estado de ánimo gracias a la acción beneficiosa de sus principios activos que ayudan a regular hormonas como la serotonina.




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