Dopamina

Dopamina

Dopamina, cuyo término en la nomenclatura oficial de la IUPAC es: 4- (2-aminoetil) benceno-1,2-diol.
La dopamina es una hormona también conocida con los nombres alternativos de: 2- (3,4-dihidroxifenil) etilamina, 3,4-dihidroxifeniletilamina o 3-hidroxitiramina.
Esta molécula tiene una fórmula bruta o molecular: C8H11NO2 y es un neurotransmisor endógeno de la familia de las catecolaminas. Dentro del cerebro, esta feniletilamina funciona como un neurotransmisor activando receptores y subreceptores de dopamina específicos.
La dopamina se produce en varias áreas del cerebro, incluida la sustancia negra y el área tegmental ventral (ATV). Se encuentran grandes cantidades en los ganglios basales, especialmente en el telencéfalo, el accumbens, el tubérculo olfatorio, el núcleo central de la amígdala, la eminencia media y algunas zonas de la corteza frontal.
La dopamina también es una «neurohormona» liberada por el hipotálamo. Su función principal como hormona es inhibir la liberación de prolactina del lóbulo pituitario anterior. A nivel gastrointestinal, su principal efecto es la emesis.
La dopamina es conocida como la hormona de la euforia, ya que su presencia está ligada a la esfera del placer y al mecanismo de recompensa. Cualquier cosa que nos brinde placer, como la comida, el sexo, pero también la música o el consumo de drogas, es capaz de despertar una sensación de plenitud y gratificación al aumentar los niveles de dopamina.
Sin embargo, este neurotransmisor también interviene en la regulación de otras funciones muy importantes del organismo, a nivel del sistema nervioso central y periférico. Es responsable del control muscular, pero también de la motivación personal, el sueño, el estado de ánimo, la memoria y el aprendizaje.
Además, se comporta como una hormona que previene la liberación de prolactina por las células lactotrópicas de la pituitaria. Finalmente, a nivel del sistema gastrointestinal, es el responsable de la sensación de náuseas y vómitos.

Funciones de la dopamina –
Las funciones que realiza la dopamina en el sistema nervioso central se pueden resumir de la siguiente manera:
– control del movimiento: la dopamina es fundamental para permitir un correcto equilibrio de la actividad motora. Los niveles bajos de esta hormona son el origen de la enfermedad de Parkinson, mientras que la secreción excesiva de dopamina provoca la aparición de tics nerviosos;
– sensación de placer: es sin duda la función más conocida de la dopamina. Este mediador químico es capaz de liberar una sensación de bienestar psicofísico y profunda satisfacción;
– mecanismo de recompensa: la dopamina predice la recompensa, en el sentido de que nos da la motivación adecuada para alcanzar nuestros objetivos;
– inhibición de la producción de prolactina: esta hormona es capaz de inhibir la secreción de prolactina por el lóbulo pituitario anterior. En este caso, la dopamina se llama Pif (factor inhibidor de prolactina);
– advertencia: niveles bajos de esta hormona se asocian con distracción e incapacidad para concentrarse;
– memoria: la dopamina es fundamental sobre todo para estimular la llamada ‘memoria de trabajo’, es decir, esa parte de la memoria a corto plazo que nos permite almacenar y procesar datos y conceptos fundamentales en nuestras actividades diarias;
– aprendizaje: los niveles altos de dopamina se asocian con una alta capacidad de aprendizaje, también favorecida por la estimulación de la memoria;
– sueño: esta hormona regula el ritmo circadiano del cuerpo, favoreciendo la alternancia entre sueño / vigilia;
– estado de ánimo: al igual que la serotonina, este neurotransmisor puede afectar el estado de ánimo, lo que resulta en un estado de bienestar psicofísico general.

Defecto en la dopamina –
Siendo la dopamina esencial para asegurar la motilidad esquelética y el control de los movimientos musculares, su insuficiencia puede estar en el origen de algunas enfermedades, incluidas algunas graves, como:
– Enfermedad de Parkinson;
– trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH);
– fibromialgia;
– depresión
– Síndrome de piernas inquietas;
– síndrome de ardor bucal (ardor intenso en la boca en ausencia de lesiones);
– adicción a sustancias psicotrópicas.

Exceso de dopamina –
Por el contrario, los altos niveles de dopamina no permiten controlar los músculos del cuerpo y, a menudo, son la causa de tics nerviosos y movimientos incontrolados. Además, los niveles excesivos de esta hormona pueden provocar esquizofrenia y comportamientos psicóticos.
La búsqueda incontenible de placer y gratificación, asociada a un alto nivel de dopamina, finalmente caracteriza los estados maníacos (eufóricos) del síndrome bipolar. En esta fase, caen inhibiciones de cualquier tipo, y el sujeto experimenta una intensa actividad sexual y una incontenible compulsión hacia las compras.
Recuerda que la dopamina endógena, es decir, la dopamina que produce nuestro organismo, no se puede incrementar por vía oral, ya que esta molécula es incapaz de atravesar la barrera hematoencefálica, que divide la sangre del sistema nervioso central.
Por tanto, para aumentar los niveles de esta hormona es necesario administrarla directamente en forma de fármaco, o bien tomar sustancias que imiten su acción o incluso moléculas que favorezcan su secreción.
El proceso químico mediante el cual se produce la dopamina se caracteriza por una serie de reacciones, que se suceden según el siguiente esquema:
fenilalanina -> tirosina -> levodopa -> dopamina
A través de los medicamentos, generalmente intervenimos los niveles de levodopa, mientras que con la comida podemos ayudar a aumentar la tirosina o la fenilalanina, aminoácidos que son capaces de estimular la síntesis de dopamina.

Dopamina en la nutrición –
La dopamina no se puede aumentar directamente a través de los alimentos, ya que, si se introduce con los alimentos, permanecería en el torrente sanguíneo, provocando náuseas y vómitos, pero no podría llegar al sistema nervioso central.
Sin embargo, con la comida podemos estimular indirectamente la producción de dopamina, aumentando los niveles de fenilalanina y tirosina, sus importantes precursores, capaces de favorecer su síntesis en el sistema nervioso.
La fenilalanina y la tirosina son aminoácidos derivados de la digestión de las proteínas alimentarias. Se forman en el plasma, pero pueden atravesar la barrera hematoencefálica, poniéndose a disposición de las neuronas dopaminérgicas ubicadas en el sistema nervioso central.
Alimentos con alto contenido de fenilalanina:
– germen de trigo;
– legumbres;
– carne;
– huevo;
– pez:
Entre los alimentos particularmente ricos en tirosina, recordamos en cambio:
– frutos secos (almendras, nueces);
– plátanos;
– palta;
– semillas oleaginosas (sésamo, calabaza, girasol);
– producto lácteo;
– cacao;
– cúrcuma.
Dado que la dopamina es una sustancia que tiende a oxidarse con facilidad, para obviar la producción de radicales libres producidos, es recomendable tomar frutas frescas de temporada y verduras de hoja verde, ricas en antioxidantes y vitaminas del complejo C y E. En particular, para contrarrestar la presencia de radicales libres, se recomienda tomar los siguientes alimentos:
– manzanas;
– remolacha;
– vegetales de hoja verde;
– frutas y verduras de color naranja (naranjas, calabazas, zanahorias);
– espárragos;
– brócoli, coliflor, coles de Bruselas;
– pimientos;
– fresas.

Advertencia: La información que se muestra no es un consejo médico y puede no ser precisa. Los contenidos son solo para fines ilustrativos y no reemplazan el consejo médico.




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