Heliotropismo

Heliotropismo

Con el término heliotropismo (o fototropismo), palabra derivada del griego ἥλιος «sol» y τρέπω «giro» nos referimos, en fisiología vegetal, a la propiedad que tienen casi todas las plantas de orientarse, en su crecimiento, según la dirección de luz.
En concreto, hablamos de:
– diaeliotropismo, cuando las láminas foliares están orientadas perpendicularmente a los rayos del sol (Helianthus annuus);
– paraeliotropismo, las láminas foliares están orientadas paralelas a los rayos del sol (Lactuca serriola).
La sensibilidad heliotrópica de un órgano puede variar: así, los pecíolos florales de Linaria cymbalaria después de la polinización se vuelven heliotrópicamente negativos y, curvándose en la dirección opuesta a la luz, hacen que los frutos jóvenes maduren en las grietas de las paredes o rocas sobre las que el la planta crece.
Según algunos botánicos, el heliotropismo se explica como consecuencia de la acción de la luz sobre el crecimiento de los dos lados de un órgano afectados por diferentes intensidades; sin embargo, no se puede descartar la hipótesis de que, al igual que el geotropismo, es un fenómeno de excitabilidad, de la misma naturaleza que el heliotactismo. De hecho, hay sustancias que, sin afectar el crecimiento, excitan el efecto del estímulo lumínico, y hay órganos (como los cotiledones jóvenes de las gramíneas en germinación) en los que el estímulo se percibe sólo en el ápice, mientras que el que curvas es la parte inferior mantenida en la oscuridad.
El heliotropismo puede ser positivo (movimiento orientado a la luz solar, por ejemplo en las partes aéreas) o negativo (movimiento orientado en sentido contrario, por ejemplo en las raíces).




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