Macerado de chile

Macerado de chile

Chili es el nombre común que se le da a la baya obtenida de algunas variedades picantes del género de plantas Capsicum, utilizadas principalmente como condimento.
El chile es una planta herbácea originaria de América, perteneciente a la familia de las solanáceas.
Esta planta, aunque procede del mismo género de pimiento, se diferencia de ella porque contiene capsaicina, un compuesto químico presente en diferentes concentraciones según la variedad, responsable del picante de la baya.
Un estudio estadounidense de 2008 reveló que la capsaicina es producida por la planta como mecanismo de defensa contra hongos, pulgones y otras plagas.
Además de ser utilizado para la alimentación y su uso como especia, el chile se presta para la preparación de un macerado muy útil para ahuyentar algunos insectos, como especialmente los pulgones.

Método de preparación –
Para la preparación del macerado de ají, los frutos se deben recolectar cuando hayan alcanzado la plena madurez, es decir, cuando estén completamente coloreadas, generalmente rojas.
A la hora de cosechar es recomendable no desgarrar los frutos sino recogerlos con unas tijeras o un cuchillo.
A continuación, los frutos se secan, reuniéndolos en racimos que cuelgan de los tallos en una habitación ventilada, lejos de la luz solar directa.
La maceración real se realiza en agua; el proceso consiste en la maceración de 5 gramos de guindilla seca en un litro de agua. Es bueno que el agua sea lo más pura posible (desionizada o lluviosa) mientras que el ají debe pulverizarse después del secado para obtener un mejor intercambio de sus principios activos en el agua.
El producto se puede usar puro, directamente sobre las plantas, o si se cree que por el tipo de planta o la temperatura externa debe usarse diluido, una parte del macerado se puede diluir hasta 5 partes de agua. .
Evidentemente, el tratamiento debe realizarse siempre bien en hordas de madrugada o al atardecer y nunca con plantas expuestas a la luz solar.

Uso e indicaciones –
El macerado de chile, como se mencionó, es un repelente muy útil contra los pulgones en primavera. Por este motivo se debe distribuir sobre las plantas en primavera, antes de la aparición de los parásitos, repitiendo el tratamiento una vez por semana o con mayor frecuencia en caso de lluvias.




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