Clorosis

Clorosis

El término clorosis, en botánica, significa la manifestación visible del amarilleo anormal de las hojas, que puede resultar de diversos fenómenos como: deficiencia mineral, infección por virus o luz extremadamente baja.
Cualquiera que sea la causa, la clorosis es un síntoma de una etiología genérica que afecta a las hojas de las plantas por la falta o formación insuficiente de clorofila o su degradación.
La clorosis se manifiesta con una coloración amarillenta de los órganos vegetales verdes y con otros efectos a menudo relacionados, como:
– hojas de tamaño reducido y sujetas a principios de otoño. Las diversas especies de plantas tienen una resistencia diferente a la clorosis, que se presenta principalmente en especies arbóreas.
La clorosis puede ser directa, debido a la falta de un elemento mineral en el medio de crecimiento o inducida por la incapacidad de la planta para asimilar el elemento incluso si está presente.
La causa también puede ser una enfermedad infecciosa o no infecciosa (fisiopatía), como una deficiencia nutricional o un exceso de estancamiento hídrico.
Entre los factores determinantes de la clorosis se encuentran los más frecuentemente determinados por:

– fisiopatías;
– exceso de fósforo;
– exceso de calcio;
– defecto de nitrógeno;
– deficiencia de magnesio;
– deficiencia de zinc;
– deficiencia de hierro o insolubilización, indicada como clorosis férrica o clorosis caliza;
– Exceso de sodio u otros elementos que saturando las micelas coloidales del suelo hacen que otros elementos no estén disponibles.
Entre las causas de la manifestación de la clorosis se encuentran, por tanto, las características pedológicas del suelo.
Un caso frecuente es el de los suelos que contienen más de un 25% de calizas (suelos calcáreos).
El suministro excesivo de piedra caliza causa más fácilmente clorosis férrica, ya que eleva el pH y, por lo tanto, hace que el hierro sea insoluble. El aporte insuficiente de este microelemento no permite una adecuada producción de clorofila.
Otras causas menos frecuentes son las vinculadas a altas concentraciones de ozono en la troposfera inferior o a enfermedades de las plantas como las vinculadas a la degradación enzimática de la clorofila por algunos hongos del género Armillaria.




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