Cómo se cultiva la menta de caballo

Cómo se cultiva la menta de caballo

La menta de caballo (Mentha longifolia L., 1759) es una planta herbácea perenne de la familia Lamiaceae.
Esta especie es originaria de Europa, Asia occidental y central, así como de regiones no tropicales de África.
La menta de caballo tiene un olor distintivo que puede adaptarse a platos particulares, pero también sirve como repelente para varios tipos de insectos en los jardines.
Es una sopa que se utiliza principalmente para dar sabor a sopas y guisos y para dar sabor a jugos y otras bebidas frías.
La menta silvestre, al igual que otras especies de menta, se puede cultivar tanto en campo abierto como en macetas.
Esta planta debe plantarse o trasplantarse en primavera, después del último resfriado, para que pueda comenzar la fase vegetativa y emitir un buen sistema radicular.
Recordemos que es una planta muy rústica y que se adapta a cualquier clima templado. Si los inviernos son muy fríos y los veranos muy calurosos, es probable que la planta pueda sufrir daños porque, sobre todo las heladas, afectan al correcto crecimiento y oxigenación de la planta.
Esta es la razón por la que la encontramos en climas más templados y cálidos.
También es una planta que necesita luz para crecer y debe encontrar una humedad constante de la tierra, pero sin ningún estancamiento, que le permita formar arbustos incluso consistentes.
Por lo tanto, debe regarse con frecuencia, pero sin causar ningún estancamiento.

Tanto si la planta se ha reproducido por semilla como por división de matas, hay que esperar a que alcance los 15-20 cm para realizar la primera poda. Si partimos de semillas, pasarán unos 4 o 5 meses desde la siembra.
La poda puede realizarse tanto en primavera como a finales de verano; Es aconsejable no podarlo en el período más caluroso del verano, para no bloquear su crecimiento vegetativo.
Las ramitas podadas, si no se estropean, se pueden mantener a la sombra durante 3 o 4 días y, posteriormente, podemos ponerlas en tarros de cristal o bolsas de plástico para la alimentación, para poder utilizarlas prácticamente todo el año.
De hecho, en algunas zonas del litoral mediterráneo, las buenas temperaturas permiten tener Mentha longifolia fresca durante todo el año. Si lo guardamos en una maceta en casa, podemos cortar una ramita siempre que lo necesitemos ya que el clima mediterráneo, con sol y sin heladas, evita la ralentización del crecimiento de la planta.
Finalmente, una recomendación ecológica. Esta planta, como otras especies de Mentha, puede comportarse como una mala hierba; por lo tanto, se debe tener especial cuidado para asegurarse de que no se introduzca en áreas no controladas.
En cuanto a sus usos, conviene recordar que la menta de caballo tiene propiedades digestivas y, además, tiene propiedades antisépticas y es muy útil contra la inflamación de la boca, gracias al mentol que contiene. Su infusión es calmante para la tos, un aperitivo que se toma antes de las comidas tiene propiedades digestivas para después, anti-fermentativas y antiespasmódicas.
En la cocina, sus hojas y flores se utilizan para dar sabor a ensaladas, salsas y bebidas crudas.




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