Closterotomus norvegicus

Closterotomus norvegicus

El cápside de papa (Closterotomus norvegicus Gmelin, 1790) es un pequeño insecto perteneciente a la familia Miridae.

Sistemática –
Desde un punto de vista sistemático pertenece a:
Dominio eucariota,
Reino Animal,
Sub-reino Eumetazoa,
Sucursal Bilateria,
Phylum Arthropoda,
Subfilo Hexapoda,
Clase de insecta,
Subclase Pterygota,
Cohorte de exopterygota,
Subcoorte Neoptera,
Superorden Paraneoptera,
Sección Rhynchotoidea,
Orden Rhynchota,
Suborden Heteroptera,
Infraorden Cimicomorpha,
Superfamilia Miroidea,
Familia Miridae,
Subfamilia Mirinae,
Género Closterotomus,
C. norvegicus norvegicus especies.
El término es sinónimo:
– Calocoris norvegicus Gmelin, 1788

Distribución Geográfica y Hábitat –
Closterotomus norvegicus es un insecto muy extendido en las Islas Paleárticas Británicas al este de Europa continental hasta Siberia. También se encuentra en el Neártico como una especie ocasional y es extremadamente polífago; vive tanto de hierbas silvestres como de diferentes cultivos, tales como: forrajes (alfalfa y trébol), soja, acelga, girasol, hortalizas (frijol, judía verde, haba, papa, tomate, etc.), florícola, frutales (en melocotón y pera en particular) y vive.

Morfología –
El insecto adulto se reconoce por su forma ovalada alargada, de color verde o verde amarillento cubierto de finas cerdas negras. La hembra es más grande que el macho y mide 7.5-8.5 mm.
Tiene una tribuna muy desarrollada.
Las antenas son filiformes y muy pronunciadas.
Hay dos puntos negros en las alas, uno para cada ala, y la parte terminal de ellos es negra.
Las piernas son largas.

Actitud y ciclo de vida –
El cápside de papa pasa el invierno en estado huevo, presente en tallos de plantas herbáceas, en los barrancos de las plantas hospederas o en postes de madera.
Las ninfas aparecen desde finales de febrero en el sur, o desde finales de marzo en el norte e inician su actividad.
Los adultos aparecen en junio; estos eventualmente pueden dar lugar a una segunda generación entre julio y agosto-septiembre.
Este insecto, por lo tanto, completa una o dos generaciones por año.
La presencia de este insecto, si se presenta con altas infestaciones, puede causar daños tanto en los frutos como en los brotes. El daño es causado por picaduras tróficas, especialmente por ninfas.

Papel ecológico –
Las formas adultas y juveniles de Closterotomus norvegicus atacan brotes de judías y judías verdes, costillas y vainas de las hojas, semillas en maduración y frutos de pera y melocotón. Tras las picaduras de nutrición y oviposición hay paradas vegetativas, abortos de flores y semillas, necrosis de tejidos, deformación de los frutos y transmisión de virus. Los brotes y frutos pican en los melocotoneros, provocando el cegamiento del ápice del primero, con la detención del desarrollo, y consecuentemente se produce el desarrollo de una vegetación adventicia.
En frutos jóvenes, de 2-3 cm de diámetro, causan lesiones con emisión de goma de mascar, en los que crecen se desarrollan lesiones más o menos grandes y profundas en las que pueden asentarse las larvas de Euzophera bigella (euzofera).
En frutos ya desarrollados o en proceso de maduración, los pinchazos de nutrición y oviposición provocan lesiones puntiformes de color negruzco con emisión de goma. En el fruto de la pera provocan litiasis, es decir la aparición de depresiones de pocos mm de diámetro con fondo plano con lesiones necróticas en el centro, dejadas por los estiletes bucales; la pulpa subyacente desarrolla racimos de consistencia dura y amarilla.
Las intervenciones para limitar el daño de este insecto deben ser agronómicas y agroecológicas.
Recordemos que los adultos de Closterotomus norvegicus son muy móviles, por lo que muchas veces logran evitar tratamientos insecticidas que, entre otras cosas, bastarían para la entomofauna útil.
Las intervenciones agronómicas son muy útiles. En plantas jóvenes, es aconsejable evitar el cultivo en la entrehilera de cultivos atractivos para miridas, como patatas, frijoles y habas. Por lo tanto, en el caso de asociaciones, estos cultivos deben evitarse.
El manejo de la flora (hierbas) es muy importante ya que es útil para eliminarla o mantenerla de acuerdo a los diferentes momentos; la eliminación de hierbas en el huerto es útil antes del desarrollo de las formas jóvenes, o inmediatamente en las primeras etapas de desarrollo, para dificultar su crecimiento; mientras que es útil dejar los pastos en las entrehileras y en las zanjas que rodean el huerto cuando se encuentran adultos en ellos, ya que el Closterotomus norvegicus y otros miridos pueden encontrar allí su alimento y evitar infestar el huerto; Se debe evitar la siega y, más aún, el deshierbe de hierbas en el huerto y a lo largo de las acequias.
Se debe evitar la lucha química y, sólo en casos extremos, debe ser de tipo guiado y se lleva a cabo contra las ninfas de primera generación.
La técnica implica muestreo, para determinar la presencia de ninfas o establecer el inicio de su actividad, identificando el daño.

Guido Bissanti

Fuentes
– Wikipedia, la enciclopedia libre.
– Russo G., 1976. Entomología Agrícola. Pieza especial. Liguori Editore, Nápoles.
– Tremblay E., 1997. Entomologia aplicada. Liguori Editore, Nápoles.




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