Al podar el membrillo

Al podar el membrillo

El membrillo (Cydonia oblonga Mill., 1768) es un árbol de la familia de las rosáceas y es uno de los árboles frutales más antiguos que se conocen; esta planta ya se cultivó en 2000 a. C. por los babilonios; además, entre los griegos se consideraba un fruto sagrado para Afrodita y en época romana era muy conocido, siendo mencionado por Catón, Plinio y Virgilio.
Los frutos se llaman membrillos; en particular, las variedades con forma de manzana se llaman membrillos, mientras que las más alargadas se llaman peras de membrillo.
Esta planta es originaria de Asia Menor y el área del Cáucaso y está muy extendida principalmente en el área del Mediterráneo occidental y en China; en Italia se ha producido una clara contracción de la producción desde la década de 1960 hasta la actualidad, momento en el que hay muy pocas.

Periodo de poda –
Las intervenciones de poda, al igual que para el resto de plantas, comienzan desde el momento de la siembra, con lo que se inicia la llamada poda de cría, que sirve para darle al membrillo la forma deseada. Esta intervención representa un momento fundamental ya que dará el andamio y la forma definitiva a la planta.
La poda propiamente dicha de esta planta, que es la de producción, se produce cuando las hojas han caído, sobre todo hacia el final del invierno, pero antes de que se reanude la actividad vegetativa. En este sentido, la mejor época es el mes de febrero.
La poda de producción de membrillo debe realizarse cada invierno. Dependiendo de la etapa del ciclo de vida de la planta y las necesidades subyacentes, la planta se puede dimensionar de diferentes maneras.
No obstante, te recordamos que existen intervenciones de poda que también se realizan en verano (las denominadas podas verdes o de verano), durante la fase vegetativa de la planta, en particular en este período es recomendable retirar los chupones y chupones.
Para obtener detalles sobre la técnica de poda, consulte la siguiente hoja.

Variedades y portainjertos –
En el membrillo existen dos tipos en función de la forma del fruto: maliforme y en forma de pera, de los que se aprecia más el primero.
El panorama varietal se refiere a la forma del fruto, por lo que tendremos las maliformes, Del Portugal, Mollesca, Champion, Ronda, Maliforme Tencara) y piriformes (Di Bazine, Gigante di Vrania, Lescovatz, Di Smirne).
Veamos las características de los principales cultivares:
– Champion (frutos maliformes, medianos-pequeños, con un árbol productivo de vigor medio);
– Del Portugal (maliformes, frutos medianos-pequeños, con nervaduras pronunciadas, árbol productivo de vigor medio);
– Tencara maliforme (frutos maliformes regulares, árboles vigorosos y productivos);
– De Berecski (frutos en forma de pera, de tamaño mediano, de vigor medio y árbol poco productivo);
– Di Smirne (frutos en forma de pera, con mamelar extendiéndose en el ápice, productividad y vigor promedio);
– Gigante de Vrania (frutos en forma de pera, de gran tamaño, árboles vigorosos y productivos);
– Lescovatz (frutos en forma de pera, de tamaño mediano, árbol de alto vigor y buena productividad).
En cuanto a los portainjertos, estos son los mismos que se utilizan para el peral: EM A, EM C, BA 29. La propagación se realiza: por semilla, estratificación de tocón para obtener portainjertos, injerto para la parte epigeal, para gema latente o triangular.

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