Red Ecológica

Red Ecológica

Con el término Red Ecológica, según la literatura científica, es posible encontrar diferentes definiciones según las funciones que se pretendía privilegiar, lo que a su vez puede traducirse en distintas consecuencias operativas.
Según una de las definiciones más extendidas, “la red ecológica es un sistema interconectado de hábitats, cuya biodiversidad debe ser salvaguardada, prestando atención a las especies animales y vegetales potencialmente amenazadas”.
Según otra definición, significa «la serie de reservas que consta de un núcleo central con protección hermética y una franja de amortiguación circundante, conectados entre sí por ‘corredores’ destinados a facilitar el movimiento de fauna y flora».
A estas definiciones debe agregarse una consideración sobre el potencial en términos de usabilidad de la red ecológica para las poblaciones humanas locales: la red ecológica, de hecho, una vez definida como su objetivo prioritario el de la conservación de la biodiversidad, se presta a pasar a constituir un sistema de paisaje. capaz de soportar funciones recreativas y perceptivas.
De hecho, la mejora del paisaje se convierte en una oportunidad para la creación, por ejemplo, de caminos de bajo impacto ambiental (caminos y ciclovías) que permitan a las personas atravesar el territorio y beneficiarse de los recursos del paisaje (bosques, setos, hileras, etc. .) y posiblemente territoriales (lugares de memoria, avituallamientos, etc.).
El concepto de red está íntimamente ligado al concepto de autoorganización, que hoy es central en la visión sistémica de la vida. Una primera concreción de la idea de ‘red ecológica’ pertenece a la UNESCO (1974), como parte del MAB (Programa Hombre y biosfera), un programa propuesto por Valerio Giacomini y Francesco Di Castri. En los Estados Unidos, esta idea fue retomada por la Sociedad de Biología de la Conservación (SCB), desde su fundación (1987).

Ecotonos, zonas de amortiguamiento y corredores naturales son conceptos relacionados con la idea de zonas de transición entre unidades ecológicas. Estos conceptos, además de las características de las transferencias espaciales de una comunidad biológica a otra, han atraído la atención y el interés de ecólogos, geógrafos y conservacionistas durante muchas décadas.
La red ecológica consta de cuatro elementos fundamentales interconectados:
– áreas núcleo: áreas altamente naturales que ya están, o pueden estar, sujetas a un régimen de protección (parques o reservas);
– zonas de amortiguamiento: zonas de amortiguamiento, o zonas de transición, ubicadas alrededor de áreas de alta naturalidad para garantizar la indispensable gradualidad de los hábitats;
– franjas de conexión (corredores ecológicos): estructuras lineales y continuas del paisaje, de diversas formas y tamaños, que conectan los espacios altamente naturales y representan el elemento clave de las redes ecológicas ya que permiten la movilidad de las especies y la el intercambio genético, fenómeno indispensable para mantener la biodiversidad;
– áreas puntuales o «dispersas» (zonas de paso): áreas de pequeña superficie que, por su posición estratégica o su composición, representan elementos importantes del paisaje para sustentar especies en tránsito por un territorio o albergar microambientes particulares en situaciones de hábitat críticos (por ejemplo, pequeños estanques en áreas agrícolas).




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