Euphyllura olivina

Euphyllura olivina

El algodoncillo del olivo (Euphyllura olivina Costa, 1839) es un insecto, Rincote homottero, perteneciente a la familia Psyllidae.

Sistemática –
Desde el punto de vista sistemático, pertenece al dominio Eukaryota, Reino Animalia, Sub-rango Eumetazoa, Rama Bilateria, Phylum Arthropoda, Subphylum Hexapoda, Clase Insecta, Subclase Pterygota, Cohorte Exopterygota, Subcoorte Neoptera, Superorden Paraneoptera, Sección Rhynchotoidea, Suborden Sternorrhyncha, superfamilia de Psylloidea, familia Psyllidae y por tanto al género Euphyllura y a la especie E. olivina.
Los términos son sinónimos:
– Psylla oleae Boyer de Fonscolombe, 1840;
– Thrips olivina Costa, 1839.

Distribución geográfica y hábitat –
El algodoncillo del olivo es un insecto que vive en la zona de distribución del olivo y causa un daño considerable a los olivares de la cuenca mediterránea.
También es una especie flexible que se adapta a diversas temperaturas, incluso si la resistencia o sensibilidad a la misma temperatura varía con el individuo. Euphyllura olivine tiene un alto potencial reproductivo entre 12 y 30 ° C, la actividad ovárica se inhibe a 32 ° C y la oviposición cesa a 34-35 ° C.

Morfología –
El adulto de este insecto es reconocido por el cuerpo de 2-3 mm de color verde parduzco con una cabeza jorobada bien desarrollada; la cabeza está inclinada hacia adelante y tiene un aspecto robusto, con las alas dobladas sobre la espalda.
Tiene alas potentes, con una costilla característica. Color verde claro general, con las patas delanteras tendiendo a marrón claro.
También está equipado con un aparato bucal succionador-picador tanto en el estado de ninfa como en el de adulto.
Los huevos tienen una forma más o menos elipsoidal, un poco puntiagudos en la parte delantera, redondeados en el otro polo con un pedúnculo gracias al cual se fija sobre la verdura, con unas dimensiones de 0,35 x 0,14 mm y color blanquecino en el punta que gradualmente se vuelve amarillo-naranja.
Las larvas, que sufren 4 mudas larvarias, más la muda imaginal, tienen una longitud que evoluciona de 0,4 a 1,5 mm y están cubiertas de una abundante secreción cerosa filamentosa. Las dos últimas etapas tienen aberturas de alas.

Actitud y ciclo de vida –
Euphyllura olivina pasa el invierno como adulto, en las ramitas y en la base de los pecíolos foliares o cerca de las yemas.
Los insectos adultos, llegados en el período primaveral, retoman su actividad y las hembras ponen los huevos insertando los huevos, con su pedúnculo, en las yemas, en los pecíolos de las hojas y en los racimos florales. De estos huevos, después de unos 15 días, nacen las ninfas que pronto se cubren de abundante secreción cerosa que las protege; las ninfas llevan una vida gregaria.
El desarrollo de la 1ª generación se completa en aproximadamente un mes.
A esta generación le sigue una segunda que puede dañar, incluso severamente, las flores y frutos recién adheridos.
Finalmente, a esta generación le siguen otras que normalmente no provocan daños importantes.
De esta forma, dependiendo de las características climáticas, la especie puede realizar 5-6 generaciones por año, especialmente en los climas más favorables.
Euphyllura olivina es particularmente dañina cuando se encuentra en la etapa de ninfa y ataca las ramas jóvenes y los dedos meñiques. Se alimenta de la linfa a través del estilete insertado en la tribuna, alterando el normal desarrollo de los órganos, induciendo la esterilidad de las flores y la caída de las mismas y de los frutos. Las ninfas segregan una masa similar al algodón y la mielada que favorece el establecimiento del hongo ectoparásito Capnodium oleaginum, que altera la fotosíntesis de la planta afectada y disminuye su producción. El umbral de daño económico es de alrededor de 2.5-3 ninfas por cada 100 dedos meñiques.
Los mayores ataques ocurren en los momentos de floración y cuajado.

Papel ecológico –
La lucha contra Euphyllura olivina hasta hace poco era química; sin embargo, su uso debe ser solo ocasional y en caso de fuertes infestaciones y fue dirigido a las ninfas de la 1ª y posiblemente de la 2ª generación.
La intervención química, como se conoce, sin embargo, desencadena efectos negativos sobre la biocenosis y los equilibrios ecosistémicos, por lo que el camino a seguir es de bajo impacto ambiental y agrológico.
Es una buena práctica realizar prácticas agronómicas (poda) que tienden a adelgazar el follaje; de hecho, un follaje particularmente denso que mantiene cierta humedad favorece el establecimiento de los fitófagos.
Además, en la naturaleza, el fitófago está efectivamente controlado por algunos entomófagos, entre los que recordamos:
– Neurópteros crisopidos, depredadores;
– Larvas de dípteros Hoverflies, predadores;
– Rincoti Anthocoridae, incluido Anthocoris nemoralis;
– Encyrtus euphyllurae, Parasitoide Hymenoptera Encirtide, junto con otros parasitoides Hymenoptera.
Además, algunas variedades de aceituna son más resistentes que otras.
Con miras al uso de plaguicidas de bajo impacto ambiental y en la búsqueda de soluciones que respeten el equilibrio en los ecosistemas, se evaluó la efectividad de un preparado a base de hidroxitirosol proveniente de aguas de vegetación sobre infestaciones de insectos. La preparación se extrajo de las aguas frescas de la vegetación, mediante un proceso de purificación por hidrólisis y poshidrólisis.
La efectividad del tratamiento también podría deberse a la ausencia de toxicidad hacia parasitoides y depredadores naturales que controlan al insecto.
En el manejo integrado de plagas, se puede usar deltametrina, un insecticida piretroide que actúa sobre los insectos por contacto e ingestión.
El algodoncillo del olivo, una vez contado entre los insectos secundarios en el olivar, aparece cada vez más frecuente en las áreas del sur de Italia, a menudo asociado con eventos climáticos y susceptibilidad varietal.

Guido Bissanti

Fuentes
– Wikipedia, la enciclopedia libre.
– Russo G., 1976. Entomología agrícola. Pieza especial. Liguori Editore, Nápoles.
– Tremblay E., 1997. Entomología aplicada. Liguori Editore, Nápoles.

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