Parque Nacional del Archipiélago Toscano

Parque Nacional del Archipiélago Toscano

El Parque Nacional del Archipiélago Toscano es el parque marino más grande de Europa, con sus 56,766 hectáreas de mar y 17,887 hectáreas de tierra. Este parque incluye las siete islas principales del archipiélago toscano y algunos islotes y rocas menores. Como las perlas de un collar, cada isla es diferente de la otra. Cada isla conserva las huellas de su historia, cada isla es única, original, con una sola característica en común: la belleza de su naturaleza.
El Parque Nacional del Archipiélago Toscano fue establecido en 1996 y está compuesto, como se mencionó, por todas las islas principales del Archipiélago Toscano; estos son:
– Isla de Gorgona.
– Isola di Capraia;
– Isla de Elba;
– Isla Pianosa.
– Isola di Montecristo;
– Isola del Giglio;
– Isla Giannutri;
A estos se agregan los islotes más pequeños en el Canal Piombino:
– Isla de Palmaiola.
– Isola di Cerboli;
Las islas más pequeñas en el mar Tirreno:
– Los tres islotes del Formiche di Grosseto;
algunas rocas
Meloria en el mar de Liguria;
– Elba: hormigas de Zanca, Ogliera, Scoglio della Triglia, Isola Corbella, Islas Gemini, Isolotto d’Ortano, Isola dei Topi y Scoglietto di Portoferraio;
– Giglio: la isla de la Cappa, Le Scole;
– Pianosa: La Scarpa y La Scola;
– Capraia: La Peraiola;
– Montecristo: El Scoglio d’Africa.

Por naturaleza y por vocación, las islas representan territorios ideales para pequeñas producciones que realzan los territorios, recuperando artesanías tradicionales y técnicas de procesamiento. Los productos agroalimentarios, en particular, constituyen las «excelencias» de las islas de Toscana, cuya custodia es esencial también para la protección de la biodiversidad. La «nueva excelencia» de Elba se centra en la calidad de los vinos locales, certificada por la atribución de once tipos de doc.
Entre los productos tradicionales de Elba, Giglio y Capraia también se encuentra la miel, obtenida principalmente de las flores de esencias mediterráneas como el romero, cardo, brezo, castaño y fresa. La lista de productos agroalimentarios tradicionales relacionados con el archipiélago toscano también incluye dos dulces: elbana aplasta briaca y el panficato del Giglio.
El clima templado de las islas ha favorecido el cultivo del olivo, cuya producción en términos cuantitativos y cualitativos ha aumentado especialmente en los últimos años. Desde 2011, el aceite de Elban ha conquistado la marca IGP, y ha pasado el examen cuidadoso del consorcio petrolero toscano.
El Parque Nacional del Archipiélago Toscano también presenta, para la variedad de ambientes y ecosistemas, una flora y fauna que están esencialmente influenciadas cada vez por los microclimas característicos de las islas o islotes individuales.
En cuanto a la flora, el clima mediterráneo y de las islas son, de hecho, los principales factores que influyen en la vegetación del archipiélago toscano. En esta área encontramos, predominantemente, plantas de hoja perenne y plantas con hojas muy pequeñas como las escobas. En el entorno de este variado archipiélago hay grandes bosques de encinas, de los que hoy solo sobreviven unas pocas coppice y castañas. En cualquier caso, la formación de plantas más extendida en el parque hoy en día es el maquis mediterráneo compuesto por: fresa, lentisco, enebro fenicio, mirto, brezo, romero, lavanda, escoba y quistes.
Incluso la fauna se ve afectada por esta variabilidad considerable, pudiendo encontrar caracterizaciones relacionadas con el aislamiento de islas o islotes individuales.
Entre los mamíferos está la presencia de martas y conejos silvestres, además de muflones y jabalíes, incluso si estos últimos se introdujeron con fines de caza en algunos casos causando desequilibrios ecológicos. La avifauna, muy variada, se caracteriza por diversas aves migratorias, entre ellas la dorada y las gaviotas, esta última también símbolo del parque. Entre los reptiles y los anfibios recordamos el venturone, el gecko tirreno, la rana arbórea tirrena, el discoglossus sardo y el sordone.

Desde el punto de vista geológico, las islas del archipiélago toscano están formadas por varios tipos de rocas: magmáticas, ambas intrusivas (granitos, pórfidos de granito y hebras afíticas) y efusivas (basalto y riolita), sedimentarias (piedra caliza, arenisca, etc.) (filladi, gneis, mármol, etc.) además de las famosas masas de mineral de hierro en la parte oriental de la isla de Elba. Estas rocas muestran aspectos particulares que las reconectan a sus diversas y distantes áreas de origen, lo que nos proporciona evidencia tangible de los movimientos y la superposición que permitieron el nacimiento del archipiélago toscano.
El nacimiento del archipiélago toscano se puede ubicar en el período geológico que toma el nombre de Triásico (hace 230 – 240 millones de años), aunque en realidad las rocas metamórficas que conforman la península de Calamita, en la isla de Elba. Son un fragmento del continente africano que data de unos 570 millones de años. Como resultado de movimientos divergentes, dentro del globo terrestre, la litosfera experimentó un adelgazamiento progresivo hasta alcanzar la ruptura, que definió la formación de dos grandes placas: la protoeuropea y la protoafricana con un mar en el medio: la Tethys, Antecesor lejano del mediterráneo.

Guido Bissanti



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