Comida y planeta: para cada persona desnutrida, dos personas con sobrepeso

Comida y planeta: para cada persona desnutrida, dos personas con sobrepeso

En un planeta con crecimiento constante de la población, las estimaciones nos dicen que la comida sería suficiente para satisfacer las necesidades calóricas de toda la población mundial.
Lamentablemente, las increíbles guerras por el derroche, el cambio climático y el acaparamiento de recursos obligan a más de 800 millones de personas al hambre crónica. Se estima que alrededor de 1.3 billones de toneladas de alimentos se desperdician cada año en el mundo. Con estas cantidades, 2 mil millones de personas podrían ser alimentadas. Un problema ético, ambiental y social al que las políticas de los países «occidentales» y «en desarrollo» parecen no querer ocupar.

 

Para permanecer en casa, incluso en Europa, se desperdicia una cantidad de alimentos estimada en 88 millones de toneladas por año, mientras que 55 millones de ciudadanos del viejo continente no pueden obtener suficiente comida. Si queremos fotografiar la situación en Italia, según un informe de ISPRA, las calorías desperdiciadas son incluso mayores que las utilizadas con buena tranquilidad en nuestra dieta mediterránea.
Aunque, según numerosos estudios, la adopción de la dieta mediterránea en los países europeos que caen en la cuenca, ha ayudado a asegurar a sus habitantes una vida sana y de larga vida (que puede traducirse en alrededor de 4,5 años de esperanza de vida) él es testigo de una verdadera «transición nutricional» que una dieta tradicional, caracterizado por las frutas y verduras, granos enteros, frijoles y aceite de oliva virgen extra está cambiando a una dieta rica en proteínas de origen animal, rico en azúcar alimentos procesados, sal, grasas y alimentos bajos en grasa.
Todo esto está contribuyendo al aumento de personas con sobrepeso u obesidad, con un aumento en la incidencia de enfermedades como diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Lamentablemente, estas estadísticas proporcionan las estadísticas habituales: en Grecia, más del 60% de la población tiene sobrepeso; en España e Israel existe una alta prevalencia de sobrepeso incluso en grupos de menor edad y en niños (34.1% y 35% respectivamente en el grupo de edad de 5-19 años); en Italia, los datos nos dicen que hasta el 36.8% de los niños entre las edades de 5 y 19 tienen sobrepeso.
En el contexto de esos datos, una éticos y políticos: para cada persona desnutrida en el mundo hay dos sobrepeso u obesidad, es decir, personas que son más propensos a enfermarse que otros, debido a que muchas enfermedades pueden ser afectados por los patrones de alimentación que adoptamos : diabetes (un caso nuevo cada 5 segundos), enfermedad cardíaca (con 20 millones de muertes en 2015) y otras enfermedades crónicas, incluido el cáncer (que determina el 60% de las muertes en todo el mundo), y así sucesivamente.
Todo esto determina, por una parte, una carga insoportable del gasto sanitario y por el otro una huella ecológica increíble para largas series de productos de un continente a otro, a pesar del principio de la soberanía alimentaria, que es ahora al parecer la única manera de para ir.

Guido Bissanti




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