Cómo luchar contra los áfidos de una manera biológica

Cómo luchar contra los áfidos de una manera biológica

Los áfidos, los llamados planta piojos (pulgón Geoffroy, 1762) son una superfamilia de fitomizi incluyendo insectos en el orden Hemiptera (suborden sección Homoptera, Sternorrhyncha). Son insectos de tamaño pequeño que pueden unir fácilmente vegetales y plantas en macetas. Podrás reconocerlos por su brillante color verde amarillo.
Su presencia en las partes vegetales o en la planta entera puede ser no solo un motivo de depreciación del producto agrícola sino, en algunos casos, incluso una causa de la planta que está infestada.
El daño directo causado por los áfidos son debido a la resta de la savia, la alteración de la fisiología debido a las enzimas contenidas en la saliva inyectada por los estiletes maxilares y alteración de la estructura morfoanatomica. Los daños indirectos están relacionados con la propagación de la virosis y la producción de mielada endulzada.

Siendo insectos que llevan a cabo dentro del ciclo anual varias generaciones es fácil entender cómo la primera pelea es preventiva.
La primera prevención obviamente se refiere a las técnicas agronómicas y los ciclos de cultivo de su empresa. Entre los factores generales que inducen la proliferación de parásitos (ya sean insectos, ácaros, hongos, etc.) se encuentra la excesiva especialización de las producciones agrícolas. La falta de consociación, rotación o monocultivo es en sí misma un error de naturaleza agroecológica. Estos aspectos son entonces la base de las contribuciones incorrectas de la reintegración de nutrientes (fertilizantes) que operamos en nuestra empresa.
Entre estos fertilizantes, los que crean la mayor virulencia de estos insectos (que es válido para todas las especies fitófagas) son los nitratos. Estos fertilizantes inducen a las plantas a un mayor desarrollo vegetativo pero con un ablandamiento de los tejidos que son mucho más apreciados y atractivos para estos insectos. Por eso es conveniente abandonar el uso sobre todos estos fertilizantes a favor del abono orgánico y especialmente del abono maduro.
Otro criterio que debe adoptarse cos’ es mantener las plantas bien limpias (eliminando incluso con sólo lavados de agua) para liberar a las partes interesadas la melaza en el que se desarrollan en relación simbiótica fumagina y hormigas. Esta disposición permite que los idus de parásitos (insectos que atacan a los áfidos) son las mejores condiciones para llevar a cabo su función y, tal vez, podemos introducir en la empresa mediante la compra de ellos en los laboratorios de producción.
La presencia de plantas (además de consociación y rotación) que molestan a los áfidos, como la capuchina, puede aumentar el efecto de aligerar sus ataques.
Si se toman todas las precauciones, debemos adoptar remedios con insecticidas naturales, que no contienen sustancias tóxicas ni para los humanos ni para el ecosistema.
Entre ellos, recordamos los piretroides (permitidos en la agricultura orgánica) pero no totalmente libres de contraindicaciones o insecticidas más seguros para los humanos y el ecosistema, como: cola de caballo macerado, decocción ajo, jabón de Marsella, aceite de neem y ortigas maceradas a la que se refiere para las modalidades y las advertencias de uso.




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