Pérdida de suelo

Pérdida de suelo

En esta contribución les presento otro gran fenómeno que ahora se manifiesta en un nivel prácticamente global y, por lo tanto, planetario.
Las causas, como se ha dicho en repetidas ocasiones por los investigadores y científicos, que es un mal uso de los bienes de la tierra (agricultura intensiva, la urbanización incontrolada, infraestructura, etc.) que está atrayendo mucha menos atención de la que merece: es decir, la pérdida de la «tierra vegetal» o de la capa superficial (5-20 cm) y suelo cultivable. Topsol es la capa con la mayor concentración de materia orgánica, insectos y microorganismos beneficiosos en la base de la fertilidad y la nutrición de las plantas. A nivel mundial, las actividades humanas erosionan o comprometen la capa superior del suelo a un ritmo mucho más rápido que aquel en el que se regenera por los lentos procesos geológicos y biológicos que lo producen. Este fenómeno, de hecho, aflige a las naciones de todo el mundo sin una política común que las aborde de manera consciente y responsable; seguir siendo prerrogativa de conferencias intergubernamentales, actividades de seminarios, ciencia, etc. En resumen, la política resulta demasiado ineficaz para la gobernanza de este fenómeno.
Claramente hay numerosas causas que están en el origen de la pérdida de la capa superior del suelo, entre las cuales recordamos muchas prácticas agrícolas incorrectas, desarrollo urbano y sobreconstrucción, abrumador, deforestación y contaminación por químicos tóxicos. Estos incluyen incluso las prácticas agrícolas industriales que implican el uso de maquinaria pesada arado, el riego y el uso de pesticidas y fertilizantes químicos conducir a la compactación, erosión, salinización y pérdida de organismos beneficiosos para la fertilidad del suelo. La degradación del suelo a menudo está relacionada con una serie de daños adicionales como la contaminación de ríos y mares y los riesgos de inundación.
Para comprender la magnitud del fenómeno se recuerda aquí que los cuatro países agrícolas más productivas (EE.UU., antigua URSS, China e India) están perdiendo la tierra vegetal a un ritmo alarmante que es igual, de acuerdo con estimaciones oficiales (FAO y otras organizaciones intergubernamentales ) la tasa continúa con una tendencia de 13 mil millones de toneladas por año; una velocidad que, a este ritmo, llevará a nuestro planeta a una desertificación casi total dentro de los próximos cien años.
El siguiente mapa muestra el estado de degradación de los suelos en el mundo, para algunos macrofenómenos.

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Es por eso que es urgente monitorear y clasificar los suelos con el objetivo de categorizar sistemáticamente los diferentes tipos de suelo, en función de criterios como sus propiedades, composición, origen, morfología y vocación de uso, y con el objetivo de ralentizar al menos este proceso más peligroso.
Sin embargo, en la base de todo existe la necesidad de que la comunidad científica internacional se ponga en forma de objeción de conciencia para que la Política vuelva a su curso correcto, es decir, la salvaguardia del Planeta y de la humanidad.

Guido Bissanti




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