Cuajado

Cuajado

El término cuajado, en botánica, significa el primer momento de fructificación, cuando se termina la antesis, la nueva fruta comienza a formarse para comenzar a madurar.
El término acusación indica tanto el período de tiempo como el fenómeno.
El cuajado es uno de los momentos más importantes en el desarrollo de la futura cosecha.
En la producción agrícola, el cuajado también representa la relación entre el número de frutos que se desarrollan a partir de flores fertilizadas y el de las flores totalmente presentes en la planta al inicio de la antesis (floración).
Las floraciones altas no corresponden necesariamente a una gran cantidad de frutos y esto puede estar relacionado con varios factores.

El cuajado, por tanto, puede considerarse como un buen índice de eficiencia del proceso de doble polinización: la fertilización. Consiste en la fertilización exitosa con el consiguiente agrandamiento del ovario y la formación de semillas que estimulan el crecimiento del fruto.
Durante la fase de cuajado, la planta regula, con la gota, el número de flores que darán fruto.
La fase de caída, que determina el índice de alegación, se puede calcular en tres períodos: el inicial, es decir, después de unos 10 días desde la floración; el intermedio tras el final de la caída fisiológica y el final en la vendimia. La etapa que sigue a la maduración del fruto es la senescencia.

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