Cómo podar el madroño

Cómo podar el madroño

El madroño (Arbutus unedo L., 1753), también llamado albatros o arbuto, es un árbol o arbusto frutal de la familia Ericaceae, muy extendido en los países del Mediterráneo occidental y en las costas del sur de Irlanda. Los frutos se llaman madroños o, a veces, albatros.
Esta planta tiene la particularidad de albergar flores y frutos maduros al mismo tiempo, debido al particular ciclo de maduración.
El madroño, que florece en invierno, da fruto solo en zonas con un clima templado donde las abejas pueden polinizar, por ejemplo en el sur de Italia, aunque la planta también tolera inviernos más fríos. La floración es bastante prolongada, comienza en otoño y dura buena parte del invierno. Los frutos maduran en octubre-diciembre, en el año siguiente con respecto a la floración que les da origen; estos tienen una maduración gradual, por lo que en el mismo arbusto pueden estar presentes frutos rojos maduros y otros más claros aún inmaduros.
Las características de esta planta hacen que se pueda cultivar como arbusto, siguiendo también su tendencia a las formas arbustivas o arbóreas.
Como se anticipó, en base a la poda adoptada, el madroño se puede cultivar como arbusto o como árbol joven.
La diferencia radica en que si optamos por cultivarlo en forma de arbusto dejamos que crezcan los brotes individuales, cuidándolos y podados solo donde sea necesario (partes secas, rotas, etc.) mientras que con la poda en forma de árbol vamos a retirar el chorros basales, dejando el chorro más vigoroso y recto y andamiando a aproximadamente 1,00 m de altura.
Hay que decir, sin embargo, que dado que el madroño es una planta que tiene una fuerte actividad pollonífera, tiende a crecer en forma silvestre con facilidad con una disminución del objetivo de producción.

Por lo tanto, el sistema de entrenamiento debe elegirse de inmediato si decide dar forma a un árbol joven. Una vez retirados los demás brotes, se deja que la planta tome forma durante 2 – 3 años, dejando crecer los distintos brotes que se forman en el tronco central pero quitando los chupones que se forman en la base.
En este caso la poda para elevar el madroño a plantón se limita a liberar el tallo de los chorros basales. Con este procedimiento tendrás que cortar las ramas que crecen en la parte inferior de la planta realizando esta operación con regularidad, cada primavera. De esta forma será suficiente cortar uno o dos brotes por temporada sin someter a la planta a un estrés de corte excesivo.
Para darle al árbol un aspecto más ordenado, es importante podar la formación con la que se imprime la forma de formación. Las plantas compradas en macetas generalmente ya están colocadas en árboles jóvenes o arbustos.
Si opta por la forma de arbolito, lo más adecuado es un florero, dejando de 3 a 5 ramas principales y aireando más en el centro para evitar un exceso de partes secas o enfermedades de las plantas de diversa índole.
Por tanto, los cortes deben tener como objetivo contener el cabello y ventilarlo, eliminando las partes secas o dañadas por el tiempo.
La poda del madroño debe limitarse al mínimo, sobre todo si se pretende intervenir sobre el follaje: la planta da flores y frutos durante todo el año, por lo que será necesario intervenir solo en ramas enfermas o demasiado viejas que no traen floración.
Además, el follaje debe reducirse en el período que coincide con el final del invierno, cuando se vuelve demasiado denso.
El período óptimo para la poda del madroño, por tanto, cae con el inicio de la primavera para asegurar que el reinicio vegetativo pueda tener lugar con mayor equilibrio y en ramas con mayor circulación de savia.
En la poda en forma de arbusto, esta se usa más para plantas en maceta o con fines ornamentales, en este caso se limita a la eliminación de brotes secos o dañados; el criterio, por tanto, no tiene fines productivos sino únicamente estéticos.

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