Papel del potasio en las plantas

Papel del potasio en las plantas

El potasio (K) es uno de los elementos más importantes en la biología de las plantas, ya que es la base de numerosos procesos, como la síntesis de proteínas, la transpiración a través del movimiento de los estomas; además, pasa a formar parte de los procesos de producción de sustancias perfumadas y de los colores de las flores y favorece el proceso de lignificación de las partes leñosas de los árboles. Por esta razón, el potasio es uno de los elementos absorbidos en mayor cantidad por las plantas y está bastante presente generalmente en el suelo, ya que es parte de varios silicatos, feldespatos y arcillas, presentes en la materia orgánica, aunque en este último caso no es un elemento de plástico, y se solubiliza rápidamente en el suelo.
Para que los sistemas de raíces de las plantas lo absorban, el potasio puede estar presente en tres formas diferentes:
– potasio soluble: en forma de ion K +, directamente absorbible por las plantas y presente en la solución circulante;
– potasio adsorbido: a su vez se distingue en potasio fácilmente intercambiable, en equilibrio con potasio soluble, y en potasio apenas intercambiable, presente en las estructuras de silicato de las arcillas.
– potasio fijo: es parte de la constitución mineral y es inaccesible a corto plazo para las plantas.

 

Entre las tres formas se establece un equilibrio dinámico, mediante el cual las acciones naturales o creadas por el hombre tienden a cambiar el equilibrio entre formas solubles y menos disponibles. El intercambio entre la fracción soluble y la fracción adsorbida es continuo; de esta forma, la fracción intercambiable requiere una solubilización continua debido a la eliminación por lavado o por la absorción de radicales.
Este equilibrio dinámico y la concentración de potasio soluble de los suelos están, por lo tanto, condicionados por el contenido de potasio intercambiable en el suelo, que a su vez depende de la textura, el tipo de arcillas y las otras bases de intercambio. En general, los suelos arcillosos están más equipados con potasio intercambiable que los arenosos.
La falta de potasio puede causar clorosis y amarillamiento a lo largo de los márgenes de las hojas, con curling y deformación característicos; además, los tallos y ramas de las plantas afectadas por la deficiencia de potasio tienen un menor grado de lignificación, con la consecuente mayor susceptibilidad a la acción de las heladas y a los ataques de parásitos. Finalmente, las plantas con deficiencia de potasio florecen menos y con menos flores brillantes.
El exceso de potasio no es fácil de diagnosticar; en general, las hojas se vuelven amarillas, el acceso al blanco. Cuando la absorción de magnesio, manganeso y, a veces, Zinc y Ferro es lenta o nula, casi siempre se debe a la interferencia del exceso de potasio. El exceso de potasio se puede compensar con una ligera fertilización con los otros microelementos, pero sobre todo mediante la identificación del origen de estas redundancias.




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