Investigación del Parlamento Europeo sobre el glifosato

Investigación del Parlamento Europeo sobre el glifosato

El diablo hace las ollas pero no las tapas … y tarde o temprano la verdad sale a la luz. Este es el caso del glifosato, esta controvertida molécula sobre la cual, ahora, el Parlamento Europeo ha abierto una comisión de investigación sobre los procedimientos utilizados en la UE para aprobar los plaguicidas. Todo está sucediendo después de la reciente autorización de glifosato durante 5 años, que fue propuesta por la Comisión Europea y respaldada por los estados miembros.
La comisión a cargo tiene la tarea de investigar los posibles conflictos de interés sobre la evaluación y autorización de todos los productos químicos que se piden comercializar en el viejo continente. Los miembros del grupo de trabajo deberán evaluar el papel de dos agencias europeas: EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y ECHA (Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos), para comprender si tenían las condiciones necesarias para lograr objetiva y objetivamente. sus funciones.

Molécula de glifosato: (N- (fosfonometil) glicina, C3H8NO5P)

La cuestión, no es poca cosa, es que estas agencias están demasiado cerca de la industria, con varios empleados que han trabajado o siguen trabajando para empresas del sector agroquímico (esta es nuestra Europa a la que nos referimos tanto como un modelo). De hecho, a lo largo de los años, una sustancia química rara vez ha sido rechazada o rechazada porque se considera peligrosa para la salud o el medio ambiente.
Las vicisitudes de glifosato tienen aún más de relieve la objetividad cuestionable de estos organismos, a las opiniones que son críticos para la decisión del Parlamento Europeo, a despecho de todos los principios y el de precaución en el primer lugar.
Lo que ahora ha salido a la luz es que el dossier del último informe de la EFSA, donde se declara su no carcinogenicidad, proviene de estudios realizados directamente por Monsanto (increíble pero cierto). Cualquier ciudadano de la UE no tiene dificultades para comprender el absurdo y la gravedad de este problema.
Un conflicto de intereses de proporciones inconmensurables, ya que afecta no solo a la seguridad alimentaria y la salud de más de 500 millones de ciudadanos europeos, sino también al delicado equilibrio de nuestro ecosistema ya débil, totalmente descuidado por estos estudios y relaciones.
Ahora esperamos el informe final de la comisión de investigación (por cierto, incluso aquí es interesante investigar con qué criterios fue nominado) que deberá presentarse en sesión plenaria en Estrasburgo. Este examen ya no se refiere solo al Glifosato sino a toda la confiabilidad de nuestra Europa de la cual debemos convertirnos en ciudadanos mucho más atentos si realmente queremos una Europa de los pueblos.

Guido Bissanti




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