2040 Un planeta sin agua

2040 Un planeta sin agua

La disponibilidad de recursos hídricos, una cuestión directamente relacionada con el cambio climático, es uno de los problemas más urgentes para abordar.
Todo esto surge del último informe publicado por el World Resources Institute. De hecho, en los próximos 25 años, según los investigadores de la IRG, la sequía aumentará en la sequía y el recurso hídrico será un activo cada vez más preciado y polémico.
Lo más importante (y al mismo tiempo perturbador) es que estos cambios ambientales redefinirán radicalmente la estructura social y productiva de los Estados. Hasta el punto de desatar en las zonas más densamente pobladas, luchas reales por el control y la gestión de las reservas de agua.
Lamentablemente, estos no son datos nuevos e inesperados. En un análisis llevado a cabo en 2012 por las Naciones Unidas, cabe señalar que ya en 2030 aproximadamente la mitad de la población mundial habría tenido que hacer frente a la escasez de agua de una forma u otra.
Los países que se verán más afectados por el problema son los del área del Medio Oriente, que hoy enfrentan la necesidad de agua gracias a los ríos subterráneos o la desalinización de los mares. Los estados más interesados ​​serán: Bahrein, Kuwait, Palestina, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Arabia Saudita, Omán y Líbano. Por ejemplo, un estado como Arabia Saudí se arriesga a tener que sobrevivir con agua importada en los próximos años. Sin embargo, el destino de los países europeos como España e Italia y los de América como Chile o México es motivo de preocupación.

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Estos cambios tendrán un impacto aún mayor en la vida cotidiana y en los sistemas económicos, generando una serie de flujos migratorios entre países que tienen mayores reservas de agua y aquellos que gradualmente se empobrecen.
Las revueltas de Siria y las tensiones entre Israel y Palestina son parte de esta delicada emergencia. En resumen, son el preámbulo de lo que se puede esperar si los gobiernos no trabajan concretamente en el problema.
Esta es la razón por la cual, a la vista de estos cambios, un replanteamiento radical de la gestión energética se vuelve aún más decisivo, y un cambio real hacia criterios y métodos que hacen que los recursos energéticos e hídricos sean más eficientes es cada vez más vital.
Pero lo que parece ser una pregunta que más le interesa a algunas áreas del Planeta involucra, en una forma dramática, a los Estados Unidos. Entre sus estados, California a la cabeza y luego Colorado. Aquí las estaciones de los incendios se han alargado y se han vuelto más dramáticas, lo que hace que sea más extenso y difícil de delimitar las áreas quemadas. El gran estado costero, la séptima u octava economía en el mundo, con la agricultura más dinámica del país (y un área de captación de 417,000 personas en 2014) sufre una sequía durante cuatro años.
En resumen: cambio climático, mala gestión de los recursos, cultura equivocada de explotación de los recursos, falta de distribución de los recursos hídricos entre la agricultura, usos civiles e industriales, interés político latente de muchos Estados; estos son los verdaderos problemas para trabajar sin alarmismo, pero con gran atención y conciencia.

Guido Bissanti




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